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Rindió Raul Castro homenaje a héroes y mártires de la Revolucion Cubana

El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, rindió tributo este martes en el cementerio Santa Ifigenia a los mártires de la Revolución Cubana, en el día escogido desde el propio año 1959 para honrar a todos aquellos que ofrendaron sus vidas por el bien mayor de la nación.

Poco después de las cuatro de la tarde y frente al Mausoleo al Apóstol comenzó el homenaje con la ceremonia del cambio de guardia, que sucede cada media hora, pero no por habitual dejan de estremecer las notas de la Elegía a José Martí, compuesta por el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, y la marcialidad de los jóvenes soldados.

El General de Ejército —acompañado por Beatriz Johnson Urrutia, vicepresidenta del Consejo de Estado y presidenta de la Asamblea Provincial, así como por otras autoridades del territorio— depositó flores ante la cripta funeraria, cubierta con la bandera nacional, que guarda los restos del «más grande de los cubanos».

Raúl se dirigió después hasta la piedra de la Sierra Maestra que desde el 4 de diciembre del 2016 custodia las cenizas del Comandante en Jefe. Una rosa blanca y su mano sobre la pieza de mármol que lleva grabada una sola palabra —Fidel—, fue el sencillo acto de recuerdo al querido hermano y líder de la Revolución.

El homenaje continuó en los monumentos a Carlos Manuel de Céspedes y Mariana Grajales, Padre y Madre de la Patria, símbolos sagrados de nuestra historia.

Momento de especial emoción ocurrió ante el sencillo panteón de la familia País García, al conmemorarse este 30 de julio el aniversario 62 del asesinato a plena luz del día en una calle santiaguera del joven Frank, el David de la clandestinidad, uno de los hombres más buscados entonces por los esbirros de la tiranía batistiana. Junto a él cayó acribillado su compañero de luchas, Raúl Pujol, y desde entonces se recuerda el sepelio que atravesó valientemente la ciudad, mientras caían pétalos de rosas desde sus balcones.

Ante esa tremenda historia, que a decir de Fidel convirtió a Santiago en la ciudad mártir de Cuba, el General de Ejército honró la memoria de Frank País, el muchacho que a sus 22 años se había ganado el respeto de la juventud santiaguera y de quienes habían llegado de toda la Isla para construir un mejor país.

El Himno de Bayamo, una ofrenda floral, el toque de silencio y otra rosa de Raúl para Frank fueron el colofón del homenaje en este «día de meditación, porque aquí tenemos que venir todos los años a recordar a los muertos de la Revolución (…)  Lo que no queremos es que nadie pueda decir el día de mañana que nuestro pueblo se ha olvidado de sus muertos».

Así lo planteó Fidel el 30 de julio de 1959 en el Instituto de Segunda Enseñanza, en cuyas aulas se formaron los hermanos Frank y Josué. En consecuencia, el sentido respeto de este martes en el cementerio Santa Ifigenia, a donde también llegaron miles de santiagueros en la habitual peregrinación que cada 30 de julio estremece las calles de la ciudad heroica, es respuesta contundente: no hay olvido posible para los héroes y mártires de Cuba. 

 

Felicita Raúl Castro al MININT en su aniversario 58

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, general de ejército Raúl Castro Ruz, envió una felicitación al Ministerio del Interior (MININT) con motivo del aniversario 58 de la fundación de esa institución armada.

¨¨Al celebrarse los aniversarios 58 del Ministerio del Interior y 60 de la Dirección General de Inteligencia, les transmito mis felicitaciones, consciente de las importantes batallas que llevan adelante junto a nuestro pueblo en aras de defender las conquistas de la Revolución. ¨¨

¨¨El trabajo que han realizado en estos años para preservar la Seguridad del estado y el Orden Interior constituye un ejemplo para asumir los desafíos del presente y futuro de la Patria. ¨¨

La carta de Raúl fue dada a conocer en los diferentes actos conmemorativos que con motivo del aniversario 58 del MININT realizan los combatientes de esa fuerza a lo largo y ancho de todo el país.

Mediante la Ley No. 940 del 6 de junio de 1961 fue constituido el Ministerio del Interior al que   se adscribieron como Direcciones Generales, el Departamento de Información (G-2), que pasaría a denominarse Departamento de Seguridad del Estado la, Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y la Policía Marítima, que hasta ese momento formaba parte de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Sin más academia de artes conspirativas que las de su propia lucha los hombres y mujeres del MININT, con las armas invaluables de su audacia y determinación de dar la vida si fuera preciso ,en el cumplimiento cada misión ,  a cara descubierta unas veces  y otras desde el silencio y el anonimato han cumplido sin descanso la difícil, compleja y peligrosa tarea de advertirlas a tiempo, enfrentarlas  y derrotarlas.

Dos hermanos que hicieron, hacen y harán historia

Esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Autor: Adalberto Roque/ AP P

No hay amor más enorme y trascendente que el que nace de la admiración de las enterezas del otro. Cuando dos personas se conocen con exactitud y devoción, se siguen, se apoyan y son capaces de poner sus virtudes personales al servicio de los ideales comunes —sin importar en qué es mejor uno o qué potencialidades tiene el otro—, se crea una combustión especial digna de encender cualquier utopía. Ese fue el destino de los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, dos hombres que han liderado un pueblo con el empeño singular que cada uno ha puesto a la lucha.

Para algunos momentos, prevaleció el rol de Fidel como hermano mayor; en otros, la audacia de Raúl constituyó un motivo de liderazgo en la relación. Aunque la historia y la incuestionable vocación y aptitud de paladín de Fidel lo llevó a convertirse en símbolo de un país, la prueba inconfundible de las aptitudes de Raúl es la que lo señaló como el legítimo heredero del mandato de una nación que sabe reconocer cuando tiene delante a un hombre de bien. Su presencia imprescindible en la liberación de este país confirma que nadie lo merecía tanto como él, que siempre ha estado cerca del líder, como ese colega preciso con el que se requiere emprenderlo todo. Así lo ha confirmado el pueblo y los compañeros de lucha guerrillera y partidista.

Como buenos hermanos que saben quererse, no desperdiciaron públicas muestras de cariño en hacer valer el amor que se prodigaban. Sin embargo, esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Los hechos están al alcance de la memoria. Los testimonios no mienten, como tampoco falla la coherencia de lo que trasciende al tiempo.

«Es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano», dijo quien por décadas condujera sabiamente las riendas de Cuba. «Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente», afirmó Raúl cuando en el 2008 asumió la responsabilidad de mandatario. «El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo», ratificó.

Amor con amor se paga

Pero toda la historia que se ha vivido tiene su inicio. Y siempre en los primeros capítulos  están las más importantes razones del libro. Raúl fue el cuarto hijo de la familia, después de Ángela, Ramón y Fidel. Luego vinieron Juana, Enma y Agustina. De entre los otros seis hermanos, el que siguió a Fidel en la lucha revolucionaria fue él. Y eso tiene su peso en la admiración que le profesó, en el cariño y los lazos de complicidad que los unieron. ¿Cómo no estar juntos si ambos corazones latían al mismo ritmo, cada cual con su intensidad?

Ya desde sus primeros años, Raúl dio muestras inconfundibles de apego a sus hermanos cuando los visitó en el colegio católico de los Hermanos de La Salle e insistió en quedarse aunque todavía no tenía edad escolar. Allí se fue «contagiando un poco» del carácter de Fidel o de las consecuencias de estar próximo a él, pues la dirección del centro le dijo a Lina y a Ángel que sus hijos eran «los tres bandidos más grandes que habían pasado por la escuela». Fidel sonreiría al recordar aquello.

Según el juicio de quienes conocieron al más chiquito de los varones, mientras se formaban en el colegio de Dolores de Santiago de Cuba, este sobresalía por su carácter vivo y travieso, le gustaban las burlas, y gastarle bromas al serio Fidel, quien le dio algún cocotazo, antes de que Ramón interviniera y restableciera el orden. «Raúl era entonces un poco malcriado, a veces yo tenía que regañarlo, pero Ramón era su defensor», contó el Comandante en Jefe en la famosa entrevista que concediera a Ignacio Ramonet.

Dicen también los vecinos de su natal Birán que Fidel heredó los rasgos del modo de ser de Don Ángel, en tanto Raúl se parecía más a Lina. Tal vez por eso la relación se complementaba muy similar a la de sus padres. La manera de ser del progenitor influyó en la manera de entenderse de sus hijos, pues este nunca interfería en sus hechos ni pensamientos. Lina corrió con la mayor parte de la educación de los muchachos, en la que incluyó enseñanzas de la ética de las Sagradas Escrituras.

Justo cuando Fidel se graduó con buenas calificaciones del Colegio de Belén en 1945, Raúl ingresó a esa institución. Pero solo permanecería allí hasta el siguiente año, por una queja que el director del Colegio enviara a su padre, quien lo sacó y lo puso a trabajar en el campo, donde ocupó diferentes obligaciones hasta que lo llevó a la oficina de la finca. Desde allí, supo que Raúl se preocupaba demasiado por la situación social de su entorno y pensó que lo mejor sería enviarlo a La Habana para que Fidel se encargara de él, le pidió «hacer de Raúl un hombre». Fidel asintió gustoso y se comprometió a encargarse personalmente de su educación.

«Cuando iba de vacaciones, escuchaba solo críticas de nuestros padres, les digo: “Denme la responsabilidad, yo me ocupo de él”, y entonces empecé. Él estaba por la libre allí. Más tarde, le di a leer algunos libros, le interesaron, le desperté el interés por el estudio y entonces concebí la idea de que él había perdido equis tiempo, que pudiera hacer estudios universitarios y había una vía, que era a través de la llamada carrera administrativa. No era muy difícil; si usted estudiaba esa carrera podía ingresar después a estudiar una carrera de letras, derecho diplomático y hasta abogado, algunas carreras. A mí se me ocurrió esa idea, convenzo a mis padres y él viene para La Habana. Pero ya yo, en esa época, me dedicaba a adoctrinar a todo el mundo», comentó Fidel.

El primer libro que Fidel le dio a leer fue El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Federico Engels. En ese entonces ya ejercía como abogado mientras Raúl estudiaba Administración y ya se había convertido en activista del movimiento estudiantil. Luego ingresó por su cuenta a las filas comunistas porque, como destacó su hermano, él «siempre tuvo criterios muy propios». «Raúl ya era bien de izquierda y, realmente, quien lo introdujo en las ideas marxistas-leninistas fui yo», arguyó.

En medio de las protestas por el golpe de Estado de Batista, ambos coincidieron en que la lucha armada era la única salida a la situación que se había creado.

Ideas compartidas

Aunque Fidel fue el organizador de la acción del Cuartel Moncada, la actuación de Raúl fue destacada por su hermano. Recién reclutado le fue asignada la toma del Palacio de Justicia. Y, aun cuando era un combatiente de fila, supo preservar la vida de sus compañeros.

«Raúl salva a esta gente y se salva él. Actuó rápido, con mucha velocidad: ve que el sargento aquel anda con una pistola, temblando, entonces le arranca la pistola y hace prisioneros a los que los tenían prisioneros a ellos; y después se retiran», narró Fidel reconociendo que nada de esto estaba previsto en el plan.

Es el primer moncadista en partir a México pues ya lo acusaban de poner bombas. Allí establece el contacto con la famosa María Antonia González, quien cedió su casa a los luchadores. Conoce también al Che.

Luego de la travesía del yate Granma, el espíritu de Raúl volvió a reanimar los planes de Fidel. Él conservó dos armas después del revés de Alegría de Pío, y el primero se apareció con cinco. De ahí la frase de que ese era arsenal suficiente para triunfar. Raúl reconoció bromeando después que en ese momento pensó que Fidel se había vuelto loco. Sin embargo, lo siguió.

Las virtudes de Raúl como soldado en esos momentos iniciales fueron resaltadas por Fidel, cuando el hoy General de Ejército atravesó la zona montañosa de la región oriental. «Con 50 hombres cruzó, fue el primer cruce del llano y lo hicieron perfecto, crearon el Segundo Frente Oriental, se desarrollaron y ya crearon columnas; Raúl tenía la facultad de nombrar comandantes», expresó.

No obstante, episodios como el ocurrido unos días después del desembarco, cuando se encaminaban a la Sierra Maestra, demuestran que Fidel nunca tuvo concesiones con él porque fuera su hermano. En aquel momento, al creer que este había violado su orden de silencio, dispuso que le entregara el mando del pelotón a Ramiro Valdés. Como el hecho tuvo lugar en el pelotón de Almeida, este valioso hombre aclaró lo sucedido y todo volvió a la normalidad.

Un dúo inseparable

Dentro del grupo estratégico de Fidel —lo que él llamó hombres muy seguros que llevaban la misma escuela adonde quiera que llegaban— señaló a Almeida, Raúl, al Che y a Camilo. «En cuanto se anunciaba algún peligro de invasión, Raúl para Oriente, Che para Pinar del Río, Almeida para el Centro y yo para La Habana, nos dividíamos los mandos», dijo. Fue a su hermano a quien dejó a cargo de todo Oriente mientras él se dirigía a La Habana en los primeros días de enero de 1959.

El 9 de febrero de ese año Fidel lo mandó a buscar y lo nombró segundo jefe militar del país. Antes, el 19 de enero, fue el responsable de ofrecer una conferencia de prensa en el Palacio Presidencial donde probó disímiles crímenes de la dictadura batistiana. Dos días después, con ovación frente al Palacio, el pueblo aprobó la propuesta de Fidel de que, de ser asesinado por el enemigo, Raúl fuese su sustituto en la dirección del Movimiento 26 de Julio. Sabía lo que hacía y él no fue hombre de andar confiando en cualquiera, menos para la conducción de su gran sueño.

Otros momentos de la historia los unieron en singular complicidad de estrategas. Ambos participaron en las conversaciones iniciales con los enviados soviéticos cuando la Crisis de los Misiles en 1962. Además, Raúl protagonizó buena parte de las relaciones entre Cuba y la antigua Unión Soviética. En ocasión de la zafra del 70, como en otras contiendas cañeras, las fuerzas militares encabezadas por Raúl apoyaron los proyectos que enarbolaba Fidel. Los planes de uno (muestra de disciplina y unión estratégica) eran siempre respaldados por toda la entrega del otro.

Así ha sido en otras cuestiones fundamentales para el país como la política migratoria, formulada fundamentalmente por Fidel pero implementada por Raúl. Igual ocurrió con el derrumbe del campo socialista, hecho que anticipó y se encargó de tomar medidas. Raúl, por su parte, se convirtió además en propulsor de la agricultura urbana y se hizo cargo de las conversaciones con los cuadros del país en los primeros años de la década de los 90, con el propósito de elevar la combatividad de los dirigentes del Partido y el Estado.

Nikolai S. Leonov, autor de Raúl Castro, un hombre en Revolución, y amigo personal del General de Ejército cubano, dice en su texto biográfico: «Si Fidel en todas las circunstancias ha sido el Comandante en Jefe, aquel (Raúl) se ha mantenido siempre como jefe de su Estado Mayor. El potencial de creación de Fidel es enorme, y la materialización de sus decisiones ha requerido no pocas tareas, en cuya puesta en práctica, desarrollo y control se ha destacado el talento de Raúl, su tenacidad, carácter ordenado y capacidad de trabajo».

Lo resume de otro modo: «Raúl Castro pertenece a la estirpe de estadistas que jamás ha aspirado a convertirse en primera figura del Estado o del Partido. Acogió el liderazgo de Fidel Castro con total naturalidad e infinita fe en él, y ha insistido siempre en destacar su excepcional papel en la Revolución Cubana. Juntos han formado una pareja inseparable, que multiplicó por diez las fuerzas de cada uno por separado. Algunos historiadores incluso los han comparado con Carlos Marx y Federico Engels».

Si a mí me pasa algo mañana, lo eligen a él

«Se sabe que en nuestro Partido y en nuestra Revolución no puede existir, ni existirá jamás, el familiarismo», expresó Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que Raúl fue electo Segundo Secretario por los muchos y demostrados méritos que lo convertían en merecedor de tal elección.

Otras acciones han dicho mucho de quien es Raúl y cómo siente por su hermano. Al proclamar que no habría otro Comandante en Jefe que no fuese él y pedir permiso para consultarle cualquier decisión; al jurar que el pueblo cumpliría con el legado fidelista, como lo proclamara en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 3 de agosto de 1994:

«Porque tenemos una Revolución victoriosa, un pueblo heroico y un Comandante en Jefe que ha dado sobradas pruebas ante la historia, de lo que es capaz por su patria y su pueblo. Nadie como el Che lo ha definido mejor, cuando expresó: “Y si nosotros estamos hoy aquí y la Revolución Cubana está aquí, es, sencillamente, porque Fidel entró primero en el Moncada; porque bajó primero del Granma; porque estuvo primero en la Sierra; porque fue a Playa Girón en un tanque; porque cuando había una inundación por allá y hubo hasta pelea porque no lo dejaban entrar. Por eso nuestro pueblo tiene esa confianza tan inmensa en su Comandante en Jefe, porque tiene, como nadie en Cuba, la cualidad de tener todas las autoridades morales posibles para pedir cualquier sacrificio en nombre de la Revolución”. ¡Así pensaba el Che, así pienso yo también!».

Al ser interrogado sobre la sucesión del mandato en Cuba, Fidel respondió al periodista Ignacio Ramonet: «a mi juicio, y lo puedo reiterar, la persona que tenía más autoridad, más experiencia y más capacidad para ejercer el papel de sustituto era Raúl. Ya le conté cómo cayó prisionero en el Moncada y cómo invirtió la situación, cómo organizó la columna que se separó allá en el Segundo Frente, e hizo un trabajo excelente como organizador militar y político realmente. Después, su misión en las Fuerzas Armadas; ha sido un educador, un formador de hombres, y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad. Es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad, y la gente tiene una gran confianza en él».

Agregó además: «Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el Buró Político y lo eligen», ratificó el hermano mayor que un día acogió la guía y formación del menor.

Más allá de todo, sus pensamientos y acciones son el resultado de una frase pronunciada por Fidel pero que resume la ideología de una estirpe revolucionaria:

«La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo».

Fidel y Raúl, inseparables hermanos de lucha. Foto: Andrew St. George

Bibliografía:

Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Cuba, 2006

Raúl Castro, un hombre en Revolución, Nikolai S. Leonov, Editorial Capitán San Luis, La Habana, Cuba, 2015

(Juventud Rebelde)

Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir

Asi lo expresó el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido, quien tuvo el honor de proclamar la nueva Constitución en la Segunda Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, la cual contó también con la presencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, así como de otros dirigentes del Partido y el Gobierno

Foto: Estudios Revolución

Como el 24 de febrero de 1976, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido, tuvo el honor de proclamar la nueva Constitución.

La Segunda Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), escenario de este acontecimiento, contó además con la presencia de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido; y Esteban Lazo Hernández, Presidente de la ANPP, así como de otros dirigentes del Partido y el Gobierno.

En las palabras de proclamación, Raúl resaltó que la Constitución es continuidad de aquella primera aprobada en Guáimaro, «en tanto salvaguarda como pilares fundamentales de la nación la unidad de todos los cubanos y la independencia y soberanía de la patria».

El General de Ejército resaltó de la actual reforma constitucional, cómo «el pueblo, con su participación, se convirtió en el verdadero constituyente. «Cuba demostró, una vez más, que desde mecanismos democráticos y basados en el derecho a la libre determinación es posible afianzar su sistema socialista como una alternativa viable en momentos de una escalada en la agresividad del imperialismo que intenta desacreditar opciones progresistas de desarrollo social».

«La Constitución que hoy proclamamos garantiza la continuidad de la Revolución y la irrevocabilidad de nuestro socialismo. Sintetiza las aspiraciones de todos los que a lo largo de más de 150 años han luchado por una Cuba libre, independiente, soberana y de justicia social», afirmó.

Expresó que «con este nuevo texto se institucionaliza y fortalece el Estado revolucionario, del que se demanda una actuación transparente y ajustada a la ley. Si algo en particular lo distingue, es el respeto a la dignidad plena de la mujer y el hombre, y la igualdad de los cubanos».

«El texto constitucional ha sido fruto del trabajo mancomunado de quienes tuvimos el privilegio de acompañar a Fidel en la lucha revolucionaria y los “pinos nuevos”, quienes paulatinamente vienen asumiendo las principales responsabilidades de la nación», sostuvo Raúl.

«No basta con proclamarla, es necesario hacer efectivos sus preceptos. En ese empeño corresponderá a esta Asamblea una intensa actividad legislativa», insistió.

Sobre el escenario internacional contemporáneo, dijo que «el actual ­Gobierno de Estados Unidos y su ambición hegemónica hacia la región, plantean la amenaza más perentoria de las últimas cinco décadas a la paz, la seguridad y el bienestar de Latinoamérica y el Caribe».

«El asedio incesante contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, con el uso de métodos de la guerra no convencional y la asfixia económica, es el principal foco de agresión, sin embargo, la amenaza nos concierne a todos», argumentó.

«En suelo bolivariano se define hoy si es verdad que las naciones latinoamericanas y caribeñas tienen derecho a la libre determinación, si el poder soberano descansa en el pueblo o en un gobierno extranjero».

El General de Ejército enfatizó: «Ratificamos desde este Parlamento la firme solidaridad y apoyo a la Revolución bolivariana y chavista, al presidente Nicolás Maduro Moros y a la unión cívico-militar de su pueblo».

«El tono del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba es cada vez más amenazador, al tiempo que se dan pasos progresivos para deteriorar las relaciones bilaterales», dijo el General de Ejército y destacó que en «60 años frente a las agresiones y amenazas, los cubanos hemos demostrado la férrea voluntad para resistir y vencer las más difíciles circunstancias» .Periódico Granma

Recibió Raúl Castro al Secretario General del Frente para la Liberación de Mozambique

Raúl se interesó por la marcha del proceso de recuperación tras el reciente huracán que azotó a Mozambique.Foto: Estudios RevoluciónEl General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, recibió en la tarde de este viernes a Roque Silva Samuel, Secretario General del Frente para la Liberación de Mozambique (Frelimo), quien preside una delegación de su partido que se encuentra de visita en Cuba.En un ambiente fraternal, intercambiaron sobre los estrechos lazos que históricamente han existido entre ambos pueblos y expresaron la voluntad de continuar profundizándolos. Raúl se interesó por la marcha del proceso de recuperación tras el reciente huracán que azotó a Mozambique. El compañero Silva Samuel agradeció la solidaridad y el apoyo de Cuba ante esas circunstancias.Acompañaron al distinguido visitante, Chakil Aboobacar, miembro del Secretariado del Comité Central del Frelimo para las Relaciones Exteriores, y Eliseu Joaquim Machava, embajador de Mozambique.Por la parte cubana participaron José Ramón Machado Ventura, Segundo Secretario del Comité Central del Partido; Bruno Rodríguez Parrilla, miembro del Buró Político y ministro de Relaciones Exteriores, y Juan Carlos Marsán Aguilera, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central.Fuente Periódico Granma