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#Cuba Recibió Raúl Castro al Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas

 

Durante el encuentro, intercambiaron sobre diversos temas de la actualidad regional e internacional
25 de enero de 2016 20:01:18
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, recibió a Ernesto Samper Pizano, Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR)
Foto: Estudios Revolución
El General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, recibió al mediodía de este lunes en el Palacio de la Revolución a Ernesto Samper Pizano, Secretario General de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y ex Presidente de la República de Colombia.
Durante el encuentro, intercambiaron sobre diversos temas de la actualidad regional e internacional. Raúl agradeció los pronunciamientos públicos del Secretario General de la UNASUR contra el bloqueo norteamericano impuesto a Cuba y su positiva postura respecto al proceso de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestro país y Estados Unidos.
El visitante estuvo acompañado por Ana María Serrano, jefa de Comunicación de la Secretaría General de la UNASUR. Por la parte cubana participó Marcelino Medina, ministro interino de Relaciones Exteriores.

Operación Patty. Un frustrado intento de magnicidio contra Fidel y Raúl (II) #Cuba

Publicado el agosto 12, 2015 por 

Por Israel Valdés Rodríguez*
Como prueba evidente de la participación directa de las autoridades norteamericanas en esta Operación señalamos, que el capitán Cael F. Schenweis, quien fuera jefe de la Base Naval Yanqui hasta poco antes de estos hechos, fue uno de los más activos organizadores de las agresiones concebidas en la Operación, hasta el punto de hacerse evidente algunas contradicciones entre elementos de la CIA y el Pentágono, sobre los procedimientos a seguir. Existe la hipótesis de que esto motivó la sustitución de este oficial por el contralmirante Joseph O¨Donell, antiguo director de la oficina del Lejano Oriente.

Poco antes de su sustitución, el capitán Schenweis apresuró la extracción de armas de la Base por parte de los contrarrevolucionarios. Después de varias reuniones preparatorias en la propia Base, se acuerda la recogida del material bélico por la zona este, junto a la cerca de la instalación, lugar no transitado y de espesa vegetación y que pertenecía a la Finca Boquerón.
El 17 de julio, en horas del mediodía, varios conspiradores se presentaron en el lugar acordado, tripulando un camión y un jeep, el primero aparentemente en labores de recogida de arena y el segundo con la misión de proteger el presunto embarque. Ese día no pudieron realizar la maniobra planificada, por lo que regresaron a la mañana siguiente, cargando parte del material y el resto lo recogieron el día 19.
Todo el cargamento fue trasladado a la Finca “La Perla”, en el término de Alto Songo, entre este poblado y La Maya, contando con la complicidad de su dueño. Toda esta maniobra fue visualizada, desde el aire por un helicóptero y por fuerzas militares de la Base Naval norteamericana, como prueba evidente de la confabulación.
Cuando todo estaba previsto para realizar el corte de la actividad, pues se encontraba en juego la vida de Raúl, se intercepta una información del radista de la red Terrorista, donde informaba de la llegada a la Base Aérea de San Antonio de los Baños de varios aviones Mig – 15. Como se desconocía la fuente que aportó la información y además, coincidía con la realidad, surge la necesidad de conocer la vía por la cual se obtuvo. Se decide proponerle al Ministro de las FAR no operar de inmediato. Ante tal disyuntiva el comandante Raúl Castro expresa: “Esta bien, no hay problemas, los autorizo a seguir con la investigación, pero les advierto una cosa: si los tiros empiezan a sonar, yo no voy a tirarme al suelo en medio del acto”.
El plan concebido para la denominada operación “Acción Inmediata” contaba con las siguientes variantes:

  • Primera: Tomarían posesión de una casa adyacente a la Tribuna, donde haría uso de la palabra el dirigente y allí instalarían una ametralladora calibre 30, manipulada por dos hombres. Otros cuatro elementos C/R portando granadas de mano, serían los encargados de facilitar la retirada.
  • Segunda: En el caso de que el dirigente saliera ileso del atentado anterior, tendrían situado seis hombres con sub-ametralladoras M-3, en la bifurcación de las carreteras del Aeropuerto y del Morro, ya que suponían que el mismo se dirigiera hasta allí, para trasladarse a la capital e informarle al Comandante en Jefe.

Todo el plan sería ejecutado a partir de las 10:00 horas. Simultáneamente atacarían con morteros la Refinería “Hermanos Díaz” de Santiago de Cuba. Para llevar a cabo estas acciones, los involucrados habían elaborado meticulosamente los planos y croquis del estadio donde se desarrollaría el acto y la carretera que va en dirección del aeropuerto, incluyendo sus alrededores. Otra parte del plan consistía en situar en la Finca “El Cuero”, limítrofe con la Base Naval Yanqui, no menos de cuatro morteros, con un módulo de seis obuses cada uno, los que dispararían contra la BNG. Al mismo tiempo, con otro mortero se atacaría el emplazamiento de artillería del Ejército Rebelde cercano al lugar, de manera que, respondiendo el ataque, comenzaran a cañonear la Base Naval con la creencia de que eran estos los agresores. Todo esto originaría un infernal combate.
Los detenidos serían: José Amparo Rosabal Rosabal, conocido por “El Viejo”. Principal encartado del Plan. Logró escapar a las primeras detenciones que se producen al operar el caso y ocuparse todas las armas. Permaneció escondido en varias casas, hasta que finalmente es detenido el 20 de agosto de 1961. Los Medios ocupados fueron2 ametralladoras calibre 30.06 con su trípode; 6 Sub ametralladores M – 3 calibre 45 con 3 depósitos llenos y tres vacíos; 1 Fusil ametralladora 30.06 marca Browning con 17 depósitos llenos y tres vacíos; 2 carabinas M – 1 recortado; 1 rifle Winchester con 1 depósito y 17 cartuchos; 17 granadas piña de fabricación norteamericana; 10 cargas de gelatina para demolición; 27 cartuchos de dinamita; 50 paquetes pequeños de fulminantes de alambre; 19 fulminantes; 1 culatín para ametralladora 30.06; 884 cartuchos calibre 44 y 45 para pistola y M-3 respectivamente; 1750 cartuchos calibre 30.06 en cintas de 250 tiros cada uno; 350 cartuchos calibre 30.06 para ametralladora Browning; 1 carabina San Cristóbal; 2 paquetes y medio de dinamita; 3 rollos de mecha; 1 fusil checo.
Esta operación terrorista por su actividad abarcadora, sus proyecciones tácticas y estratégicas, la concepción de métodos brutales y violentos, donde estaban implicados mas de cien elementos contrarrevolucionarios; su extensión por varios territorios del país, la cantidad y calidad del material bélico que poseían, así como el cardinal apoyo de la CIA y el Servicio de Inteligencia Naval de la BNG, se vislumbraba como una operación de gran envergadura, con riesgos y peligros latentes, que de haberse llevado a cabo hubiera causado bajas mortales entre los propios militares norteamericanos de la BNG., y que posiblemente conllevaría a una confrontación armada en gran escala.
Hoy, el reclamo de todo nuestro pueblo es la devolución de ese territorio, que mantienen bajo su control en contra de la voluntad del gobierno y el pueblo cubano. Este enclave, desde el punto de vista militar, no tiene importancia alguna para los Estados Unidos. Sin embargo, esta situación constituye un obstáculo evidente, para la normalización de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
* (San Antonio de los Baños, 1952) profesor e historiador, miembro del secretariado permanente de la Unión de Historiadores  de Cuba.

 

RevistaLaCalle

FELIPA SUÁREZ RAMOS  |  19 ENERO, 2016
Cuba jamás dejará de batallar por la recuperación de los 117,6 kilómetros cuadrados de su territorio, ocupados por Estados Unidos de América desde hace 112 años en virtud de la Enmienda Platt, impuesta como apéndice a la Constitución de 1901 mediante la fuerza y la coacción.
Ese acto estuvo precedido por la Resolución Conjunta (Joing Resolution) sancionada por el presidente William Mc Kinley en abril de 1898, y por el Tratado de París, de diciembre de ese año, en los cuales el país norteño reconoció el derecho de Cuba a ser “libre, independiente y soberana”.
Incorporadas sus tropas a la contienda independentista cubana cuando la derrota de España estaba próxima, los estadounidenses se las agenciaron para apoderarse de la victoria del Ejército Libertador, de tal modo que el 1ro. de enero de 1899 un gobierno interventor militar asumió el mando. El 25 de julio del siguiente año, el gobernador Leonard Wood convocó a la elección de delegados a una Asamblea Constituyente que se encargara de redactar la carta magna de la república a instaurar, de acuerdo con lo estipulado en la Resolución Conjunta.
Los asambleístas iniciaron ese proceso el 5 de noviembre de 1900 y lo concluyeron el 21 de febrero de 1901 con la firma de la Constitución de la República de Cuba. Mas Estados Unidos les exigió definir en ella lo que consideraba debían ser las relaciones entre ambas naciones, a lo cual se negaron al no ser esa la misión confiada por el pueblo. Tal actitud motivó que Wood, violentando un derecho inalienable de los cubanos, emitiera una orden militar mediante la cual exigía el cumplimiento de sus propósitos, o de lo contrario sus tropas no se retirarían de la Isla.
Así, el 12 de junio de ese año quedó aprobado el magno documento con la incorporación, como apéndice, de la Enmienda Platt, contenida en la ley de créditos para el ejército estadounidense en este archipiélago durante el año fiscal a concluir en junio de 1902.
IMPLICACIONES DE LA ENMIENDA
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Foto: Internet
Con la imposición de ese engendro jurídico, Estados Unidos entró en una serie de contradicciones e infracciones de lo estipulado tanto en la Resolución Conjunta —donde se hacía referencia a una Cuba libre— y del Tratado de París —el cual limitaba sus obligaciones al tiempo que ocupara la Isla—, como demuestra el contenido de sus ocho cláusulas. Entre estas destacaban la III y la VII, por sus gravísimas implicaciones. Con respecto a esta última, al explicar su voto contrario a la enmienda, Manuel Márquez Sterling¹ indicó que en la III descansaba “(…) el sistema coercitivo de la ordenanza impuesta como grillete de usurpación a los ideales tronchados de la República sin soberanía”, al estipular que:
“(…) el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercer el derecho de intervenir para la preservación de la independencia de Cuba y el sostenimiento de un Gobierno adecuado a la protección de la vida, la propiedad y la libertad individual y al cumplimiento de las obligaciones, con respecto a Cuba, impuesta a los Estados Unidos por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba”.
Y para Juan Gualberto Gómez² equivalía a “(…) entregar a los norteamericanos la llave de nuestra casa para que puedan entrar en ella a todas horas, cuando les venga el deseo, de día o de noche, con propósitos buenos o malos (…)”.
Con relación a la cláusula VII relativa a la cesión por Cuba de territorios para la instalación de estaciones navales o carboneras, Juan Gualberto Gómez señaló: “(…) bajo cualquier punto de vista que se mire, su finalidad no es otra que la merma del poder de los futuros gobiernos de Cuba y de la soberanía de nuestra República”.
De la referida enmienda se derivaron el acuerdo para el arriendo de terrenos en Guantánamo y Bahía Honda, en febrero de 1903, y el Tratado Permanente, de mayo de ese año, que reproducía textualmente la condición referida al alquiler de tierras. Así, el 10 de diciembre de ese año EE.UU. ocupó el área del poblado guantanamero de Caimanera, acto que desencadenó una situación preñada de ilegalidades atentatorias contra la soberanía cubana, aún vigentes. Con vistas a ampliar el área despojada, el 22 de diciembre de 1912 rescindió lo convenido con respecto a Bahía Honda.
Como es de suponer, la presencia de la base yanqui fue repudiada desde el primer momento por la población cubana e influyó política, económica e ideológicamente en el país, en especial en la región donde se encuentra. A esto se sumaron las andanzas de los marines destacados en ella en los denominados días “francos”, con la consiguiente proliferación de la prostitución, los vicios y el contrabando.
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Foto: Internet
Esa situación solo se revertió tras el triunfo revolucionario del 1º. de enero de 1959, y ese enclave no tardaría en convertirse en guarida de contrarrevolucionarios que la emplearon como puente para la infiltración y exfiltración de agentes, y punto desde donde provenían todo tipo de provocaciones y agresiones.
La actividad anticubana generada allí determinó que la Revolución decidiera la creación de una fuerza que velara por la seguridad del territorio no ocupado. Tal actitud, mantenida durante décadas, tuvo su más alta expresión cuando disparos provenientes de la base hirieron gravemente a combatientes de la brigada de la frontera e incluso provocaron la muerte de los jóvenes soldados Ramón López Peña y Luis Ramírez López, en 1964 y 1966, respectivamente.
Conversaciones sostenidas en septiembre de 1994, como consecuencia de la llamada “crisis de los balseros”, dieron como resultado la existencia de un clima de distensión. No obstante, Estados Unidos continúa empleando la instalación para fines ajenos a los que le dieron vida, entre ellos, como centro de concentración y prisión donde los detenidos son sometidos a torturas, vejaciones y discriminación.
El pueblo cubano ha reclamado siempre la devolución del territorio ocupado, porque como afirmó el líder de la Revolución Fidel Castro Ruz, el 26 de julio de 1962, es “(…) un pedazo de tierra al cual no renunciaremos jamás y no cejaremos de reclamar hasta que sea devuelto a nuestro país. Esa base es además un puñal clavado en el corazón de la tierra cubana (…)”.
DEFENDER LA SOBERANÍA
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Foto: Internet
Luego del restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, el presidente Raúl Castro Ruz ha reiterado que la total normalización se alcanzará “(…) cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra la isla, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre”.
Así manifestó en su discurso en el debate general del 70 período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 28 de septiembre del 2015, y estas palabras siguen siendo respaldadas en distintos escenarios, como el IV Seminario Internacional de Paz y Abolición de Bases Militares Extranjeras, celebrado a finales de noviembre en la ciudad más oriental de Cuba. Asistieron más de 200 pacifistas, entre ellos representantes de los 40 países miembros del Consejo Mundial por la Paz, para entre otros objetivos, favorecer el intercambio de experiencias sobre las consecuencias de esas instalaciones militares enclavadas en diferentes partes del mundo.
ROSARIO DE VIOLACIONES
Un tratado es nulo si ha sido obtenido mediante la coacción o la amenaza. Tal es el caso de la instalación de la base naval de Estados Unidos de América en Guantánamo, derivada de la Enmienda Platt, aceptada por los constituyentistas porque, de no hacerlo, se mantendría la intervención militar estadounidense en la Isla. Además, el pueblo y Gobierno cubanos están en contra de su permanencia.
– De acuerdo con el principio de pacta sunt servanda, todo pacto debe ser firmado de buena fe por las partes que se obligan, y en torno al establecimiento de esa instalación militar primaron las ansias de injerencia y poder de Estados Unidos sobre Cuba.
– El artículo VII de la Enmienda Platt señaló como objetivo el establecimiento de bases navales o carboneras, lo que EE.UU. contravino al instalar una base castrense, violación agudizada por su empleo como centro de tortura y prisión.
– Mediante la cláusula rebus sic stantibus, el Derecho Internacional establece que un tratado deja de existir cuando cambian las circunstancias en que fue suscrito. Ese es el caso de la base yanqui en Guantánamo, porque el Gobierno de la Isla no reconoce el tratado firmado en 1903, y el pueblo cubano reclama la devolución de esa porción de suelo patrio.
– Todo arrendamiento resulta temporal por su naturaleza, y la perpetuidad de ese enclave en la provincia más oriental de Cuba es incompatible con dicho principio. También lo es la firma del arrendamiento sin término, pues presupone que el propietario puede recobrar en cualquier momento, o en el monto en que fuere acordado, la posesión y uso del bien pactado.
– Estados Unidos ha utilizado la base como centro de concentración, prisión, vejaciones y discriminación, en franca violación de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario. (Fuente: Tomado de una entrevista concedida por la licenciada en Derecho Dorys Quintana a esta autora y a la colega Alina Martínez Triay) 
¹Manuel Márquez Sterling (1872-1934). Escritor, periodista y diplomático cubano. En 1934 fue presidente de la República de Cuba durante seis horas.
²Juan Gualberto Gómez (1854-1933). Es considerado uno de los patriotas más consecuentes con los principios independentistas que ha tenido la Historia de Cuba. Mencionado por la historiografía cubana casi siempre por ser la persona elegida por José Martí para organizar los preparativos dentro de la Isla para la Guerra de Independencia.

Hemos sido capaces de hacer lo que parecía casi imposible

 

HACE 55 AÑOS

El pueblo movilizado y la opinión pública impidieron la agresión
19 de enero de 2016 22:01:30
Portada del periódico Revolución con motivo de la desmovilización de los milicianos cubanos en 1960.Foto: Archivo
Entre los días finales de 1960 y los primeros de 1961, múltiples evidencias confirmaron que el presidente Eisenhower había autorizado la puesta en marcha del plan de invasión a Cuba an­tes de que —el 18 de enero—, John F. Ken­ne­dy asumiera el gobierno de Estados Unidos. Para enfrentar ese inminente peligro, al mismo tiempo que el Gobierno Revolucionario denunciaba el plan imperialista ante el mundo, movilizaba militarmente a decenas de miles de cu­banos, quienes  ocuparon sus puestos de combate en las trincheras. Preparar al pueblo y alertar a la opinión pública mundial impidieron que la agresión fuera consumada.

LA DESMOVILIZACIÓN SE DECIDE POR EL CAMBIO DE ADMINISTRACIÓN

En todo el territorio nacional, el 20 de enero de 1961, fueron celebrados actos de indescriptible fervor revolucionario para la desmovilización de los milicianos que regresaban nuevamente a sus hogares y a sus puestos de trabajo tras persuadir a los imperialistas de que una agresión a Cuba no sería un paseo militar.
Fidel presidió la desmovilización de los mi­licianos de La Habana; mientras que el comandante Raúl Castro, casi a la misma hora, lo ha­cía en Santiago de Cuba.
Ese día, desde la terraza norte del Palacio Presidencial, a las 5:45 de la tarde, el Co­man­dante en Jefe habló ante la multitud de milicianos sobre la situación de peligro que aconsejó la movilización militar y, especialmente, a los cambios que se habían producido en los últimos días. Fidel dejó muy claro que “la desmovilización la decide el cambio que acaba de tener lugar en la administración de los Estados Unidos. ¿Qué quiere decir esto? Esto es lo que nosotros debemos analizar. ¿Quiere decir que los peligros han desaparecido para nosotros? No. ¿Quiere decir que los problemas del mun­do se han resuelto? No. […] El cambio de ad­ministración que ha tenido lugar en los Es­ta­dos Unidos solo significa una ligera esperanza de la Humanidad de que el gobierno de ese país rectifique, si no todos, por lo me­nos una parte de los grandes desaciertos y de los grandes errores de la administración anterior.1
Después de valorar la significación del es­fuerzo del pueblo cubano durante la movilización, que alejó el peligro de una intervención, Fidel convocó a los milicianos a regresar a sus hogares y a sus centros de trabajo, con el orgullo del deber cumplido, pero no creyendo que todos los peligros habían desaparecido y los llamó a regresar de inmediato a las trincheras, si de nuevo la Patria se viera amenazada. Fidel reconoció que “al haber arribado al 20 de ene­ro con la Patria y la Revolución intactas, el pueblo ha ganado una batalla más”. 2
Y esta batalla se logró gracias al pueblo, porque, al decir de Fidel: “Hemos sido capaces de hacer lo que parecía casi imposible y esto nos ha enseñado una cosa: que el pueblo lo puede to­do, que el pueblo es capaz de las más increíbles hazañas, y que solo el pueblo es capaz de realizar proezas semejantes, y que solo el respaldo del pueblo es capaz de lograr empresas tan difíciles. ¡Solo cuando el pueblo es una sola alma, solo cuando el pueblo es una sola idea, solo cuando el pueblo es un solo ideal, solo cuando el pueblo es un solo amor a una causa muy grande, estas cosas son posibles”. 3

¡AMISTAD PARA TODOS, SUMISIÓN PARA NADIE!

En Santiago de Cuba, el comandante Raúl Castro reconoció que aunque en ese momento se consideraba que habían pasado los días de mayor peligro, eso no significaba que el peligro hubiese cesado totalmente. Y, de inmediato, explicó a los milicianos que: “El abandonar par­cialmente las trincheras, preparadas con toda precipitación durante estos días, no quiere de­cir que no volvamos a ellas, y no solo cuan­do haya movilización, sino como parte de los futuros entrenamientos para hacerlas mejores, para ha­­cerlas más resistentes, y para hacerlas —como nos dijera un compañero miliciano— ‘firmes en nuestros parapetos’. Mu­chas zanjas de co­municaciones entre las trincheras, pero ni si­quiera un caminito para retirarnos, ¡porque los milicianos de Oriente no nos retiraremos de las trincheras!”. 4
Raúl se refirió a que nuestras victorias, no eran solo de Cuba, sino que eran victorias directas de doscientos millones de latinoamericanos y de muchos millones de africanos y asiáticos. Destacó que “estamos desarrollando una obra de la que por muchos años tendrá que hablar la historia del mundo. Pero a veces pienso que no le damos toda la importancia o que no nos percatamos de la gran importancia mundial que tiene nuestra Revolución”. Y más adelante, reflexionó cómo “destruimos los mi­tos que la propaganda dirigida y consuetudinaria había afirmado como creencia tradicional en las mentes de nuestro pueblo, venciendo un ejército moderno, llegando el pueblo al po­der, iniciando una Revolución, recuperando nuestras riquezas […] queremos amistad con todos los gobiernos, pero, antes que nada, con todos los pueblos del mundo. Nosotros hemos dicho una y otra vez que ofrecemos ¡amistad para todos, pero sumisión para nadie!”. 5

NUESTRA FUERZA ES TAMBIÉN LA FUERZA DE LA RAZÓN DE LOS DEMÁS PUEBLOS

La fuerza que acompañó a los milicianos fue —al decir de Fidel—, la fuerza de nuestra ra­zón, de nuestra moral, de nuestro derecho, saber que estábamos defendiendo lo nuestro, saber que estábamos defendiendo algo muy justo y muy sagrado, nos dio confianza en que nosotros podríamos resistir cualquier golpe.
A la fuerza del pueblo cubano se unió la fuerza de la solidaridad del mundo. “Son esas dos fuerzas que se complementan, porque la solidaridad no significaría nada sin nuestra propia fuerza, y nuestra propia fuerza necesita de la solidaridad de los demás pueblos. Nues­tra fuerza no es la sola fuerza de nuestra razón, nuestra fuerza es también la fuerza de la razón de los demás pueblos del mundo”. 6
Antes de concluir su intervención, Fidel insistió en la necesidad de seguir preparándose militarmente, pues mientras exista el menor peligro para Cuba no podría disminuir el es­fuerzo de entrenar, organizar y armar cada vez más al pueblo. El líder de la Revolución reafirmó que no se cerrarían las escuelas de milicias. “Todas continuarán funcionando a todo ritmo para que si en cualquier momento nos vemos ante un peligro inminente de agresión, no tengamos que hacer artilleros en veinticuatro hor­as. Que antes que sobren cañones, que sobren ar­tilleros. Que antes que sobren fusiles, que so­bren batallones. Que antes que falten oficiales, que sobren oficiales. Que antes que falten fortificaciones, que sobren fortificaciones”. 7

KENNEDY: CINCO DECLARACIONES CONTRA CUBA EN 20 DÍAS

¡Cuánta razón había en las reflexiones de Fidel y Raúl! La historia se encargó de reafirmarlo. Pues, pocos días después de haber asumido la presidencia, Kennedy profirió amenazas contra Cuba. Sus declaraciones echaron por tierra las palabras que pronunciara en la toma de posesión cuando prometió “comenzar de nuevo” en lo que se refería a rehacer las maltrechas relaciones entre Estados Unidos y América Latina. A solo diez días de asumir la presidencia, ante el Congreso, el nuevo mandatario puso de manifiesto la existencia de una conjura de los gobiernos de América, dirigida por Estados Unidos, contra Cuba y afirmó que “en América Latina los agentes comunistas tratan de explotar la revolución pacífica de esta región, y han establecido una base en Cuba a solo 90 millas de nuestras playas. […] Nos hemos comprometido a trabajar con nuestras repúblicas hermanas para liberar a las Amé­ricas de ese dominio extranjero y de tal tiranía trabajando a favor de un hemisferio libre, con gobiernos libres, extendiéndose de Cabo de Hor­­nos hasta el Círculo Ártico”. 8
El 1ro. de febrero, nuevamente Kennedy formuló otro ataque contra Cuba cuando de­claró que Fidel Castro y la Revolución Cubana eran factores en los “delicados problemas” que afrontaba Estados Unidos al intensificarse el poder del Primer Ministro cubano y el aumento de las milicias en ese país. Al referirse a la política militar norteamericana, el nuevo mandatario afirmó que “no serían alterados los planes trazados por Eisenhower hasta que el nuevo secretario de defensa hiciera un análisis de la situación”. 9
El 8 de febrero, en la tercera conferencia de prensa que ofreciera tras asumir el poder en los Estados Unidos, al tratar sobre distintas cuestiones de interés nacional e internacional, Ken­ne­dy afirmó que su gobierno “está prestando gran atención a la cuestión de la exportación de la Revolución Cubana a La­ti­noamérica”.
Así, en esos tonos, continuaron las declaraciones del nuevo mandatario contra Cuba. Fi­del, hablando sobre el tema, en una reunión en el teatro Blanquita [hoy Karl Marx] celebrada el 11 de febrero de 1961, preguntó al público si ellos sabían qué le dolía al señor Kennedy; el porqué de cinco declaraciones contra Cuba en apenas 20 días de gobierno; el porqué de esa actitud agresiva frente a la actitud serena del Gobierno Revolucionario; el porqué de esa actitud provocadora frente a la actitud ecuánime del Gobierno Revolucionario; el porqué de esa especie de obsesión que tiene por Cuba; el porqué de ese nerviosismo y el porqué de esa histeria. Ante el público expectante, Fidel respondió: “Por una sola causa: nuestros éxitos. Lo que pone nervioso al imperialismo, lo que no deja dormir a Kennedy, lo que lo lleva a una política de agresión más agresión, y de amenazas más amenazas, y de declaración más de­claración contra Cuba, son, sencillamente, nues­tros éxitos. ¡De qué dolor de cabeza se habría librado el imperialismo, si en vez de éxitos cosecháramos fracasos!10

1 Fidel Castro Ruz: Obra Revolucionaria, Im­prenta Nacional, 20 de enero de 1961, p. 6.
2  Ibídem, p. 7.
3  Ibídem, p. 10.
4 Discurso de Raúl Castro. Revolución,  21 de enero de 1961, p.7.
5    Ibídem.
6 Fidel Castro Ruz: Obra Revolucionaria. Im­prenta Nacional, 20 de enero de 1961, p. 12.
7  Ibídem, p. 16.
8  Revolución, 31 de enero de 1961, pp. 1 y 2.
9  Revolución, 2 de febrero de 1961, pp. 1 y 14.
10 Fidel Castro Ruz: Obra Revolucionaria, 11 de febrero de 1961, pp. 12-13.