Archivo de la etiqueta: Revolución Cubana

Cuba no necesita ser liberada. Respuesta a Mike Pence.

Escrito por: Jennifer Blanco
Queridos lectores acabo de leer un artículo el cual lleva por título ´´Liberar a Cuba, Venezuela y Nicaragua es prioridad para Estados Unidos según Mike Pence ´´. En el mismo el vicepresidente de los EE.UU plantea que es tarea primordial para  su gobierno librar a estos países de las dictaduras en que están viviendo. En su discurso dice algo en el cual estoy completamente de acuerdo con él, aunque él interprete la realidad de manera diferente a mí. El plantea que en nuestro país está vigente el legado del Comandante Fidel Castro  que es como una nube que nos envuelve. Señor Pence: el legado del comandante está y estará siempre con los cubanos, todos sin excepción de mike.jpgninguno de nosotros  tenemos mucho que agradecerles a Fidel Castro y todos los héroes de la Revolución Cubana. Decirle que Cuba no necesita liberarse nosotros fuimos libres, independientes y soberanos el día 1ro de Enero de 1959 cuando triunfó la Revolución Cubana. A usted  y a todo el gobierno norteamericano lo que le duele es que una isla tan pequeña como la nuestra y tan cercana  ha logrado mantener su carácter socialista por más de  medio siglo. Cuba ha conseguido ser ejemplo en América Latina, el Caribe y el mundo entero por toda la ayuda prestada en calidad humana; ya sea con médicos, enfermeras, maestros, deportistas entre otros tantos servicios prestados. Les duele que fuimos nosotros los que les propiciamos su primera gran derrota en América Latina, que a pesar de haber intentado en 659 veces quitarle la vida a nuestro comandante todos le fallaron, les duele además que aún y cuando nos tienen bloqueados somos un país prospero en el cual se han alcanzados innumerables logros tanto en la Medicina como en el Deporte y la Educación. Les duele además que cuando se habla de Cuba se habla con admiración de su pueblo, de sus dirigentes, mientras ustedes mandan misiles a Siria,  Cuba manda 2 toneladas de medicinas y el mundo nos aplaude por eso mientras que a ustedes  les repudian sus actos inhumanos y sangrientos. Pero no solo Cuba, Venezuela y Nicaragua también están en  su blanco, países los  cuales han logrado sacar a miles de familias de la pobreza, les ha dado hogares decorosos donde vivir, le ha devuelto la visión a cientos de miles de personas, ha enseñado a leer y escribir a miles de hombres y mujeres. Por estas razones puedo preguntar de  que nos van a liberar, nosotros ni ningún país necesita ser liberado por los EE.UU. Cuba es y será un país libre y eso es una realidad que van a tener que enfrentar y convivir con ella porque si cuando Fidel estaba vivo no pudieron con nosotros ahora podrán menos por que Cuba entera es Fidel y su legado está más vigente que nunca en todo su pueblo.

Tributo de la Prensa Cubana a Carlos Bastida

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo

La imagen puede contener: 4 personas, personas de pie
La imagen puede contener: 1 persona, de pie, planta y flor
La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie y flor
La imagen puede contener: 7 personas, incluido Tubal Páez Hernández, personas de pie

La Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) rindió homenaje en La Habana a Carlos Bastida Arguello, el último profesional de la prensa asesinado hace 60 años a manos de un sicario del dictador Fulgencio Batista en 1958.

Una peregrinación se realizó hasta el Mausoleo de los Veteranos de la Guerra de Independencia en el cementerio de Colon en la capital cubana, donde se guardan los restos del periodista ecuatoriano.

La general de brigada de la reserva Delsa Esther Pueblas Viltres vicepresidenta de la Asociación de Combatientes de la revolución Cubana ,Aiza Hevia, vicepresidenta primera de la UPEC,Maria Augusta Calle , y Juan Ramón Quintana , embajadores de Ecuador y Bolivia respectivamente encabezaron el tributo.

Una tarja en homenaje al reportero asesinado con 23 años de edad fue colocada por la embajadora ecuatoriana María Augusta Calle y el Premio Nacional de Periodismo 2005 Pedro Martínez Pirez, en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí.
En ambas actividades participo Juan Carlos Caamaño, Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) .

Carlos Bastilla Arguello, que llegó Cuba en 1958, logro ascender la Sierra Maestra y estableció contactos con el Ejército Rebelde, e incluso sostuvo un encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Fue colaborador de las primeras emisiones de Radio Rebelde. A través de esta radio de onda corta y bajo el seudónimo de Atahualpa recio se comunicaba con el pueblo cubano y con la lucha del Movimiento 26 de Julio.

Pensaba viajar a los Estados Unidos, para denunciar los crímenes de la aviación de Batista contra los poblados rurales de la Sierra Maestra, cuando lo sorprendió la muerte. El 13 de mayo de 1958 en el bar Cachet, en el Paseo del Prado habanero un agente del Buro de Investigaciones de la Policía Nacional lo tiro al piso con un puñetazo certero y le disparo a la cabeza y al pecho.

Salió enseguida del ocal y se marchó en el auto patrullero en el que había llegado. Era el cabo Orlando Marrero Suarez, alias Gallo Ronco, hombre cercano al general Pilar García, Jefe de la Policía Nacional. Había estado implicado un año antes en el asesinato del senador antibatistiano Pelayo Cuervo Navarro. El asesino huyo el primero de enero de 1959 hacia los Estados Unidos donde encontró refugio.

Del brutal asesinato de Bastida no se publicó una línea en la prensa de la época, sometida a la más férrea censura.

 

El asesinato del último periodista en Cuba.

 

El sesenta aniversario del asesinato del periodista ecuatoriano Carlos Bastida Arguello –el ultimo profesional de la prensa asesinado en Cuba con solo 23  años –a manos de un sicario del dictador Fulgencio Batista  en 1958 constituye hoy un justo motivo para denunciar la muerte de reporteros reprimidos y asesinados en el mundo entero cuando hurgan en aquellos hechos que la gran prensa opta por callar.

En la sede de la Unión de Periodista de Cuba (UPEC) hay una placa  que rinde homenaje a Carlos Bastida Arguello, cuyo crimen no fue denunciado por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). El dictador Fulgencio  Batista no fue sentado en el banquillo de los  acusados.

Bastida logro ascender a la Sierra Maestra, y establecer contacto con el Ejército Rebelde, e incluso sostuvo un encuentro con el Comandante en Jefe Fidel Castro  Ruz. Fue colaborador de las primeras emisiones de Radio Rebelde. A través de esta radio de onda corta y bajo el seudónimo de Atahualpa Recio, se comunicaba con el pueblo y con la lucha del Movimiento 26 de Julio.

El reportero ya presentaba un aval periodístico importante, había reportado para distintos periódicos en Republica de Ecuador grandes acontecimientos como los sucesos de Hungría en 1956 y las caídas de las dictaduras de Rojas Pinilla, en Colombia, y de Pérez Jimenez,en  Venezuela.

Pensaba  viajar a  Estados Unidos para denunciar los crímenes de la aviación de Batista contra comunidades rurales de la Sierra Maestra cuando encontró la muerte. El  13 de mayo de 1958, en el bar Cachet, situado en Avenida del Prado entre Virtudes y Neptuno en la capital cubana, un agente del Buro de Investigaciones de la Policía Nacional lo tiro al piso con un puñetazo certero y le disparo a la cabeza y al pecho. Salió enseguida del local y se marchó en el auto patrullero en el que había llegado. Era el cabo Orlando Marrero Suarez, alias Gallo Ronco, hombre cercano al general Pilar García, jefe de la Policía Nacional. Había estado implicado un año antes en el asesinato del senador antibatistiano Pelayo Cuervo Navarro.

De ese brutal asesinato no se publicó  una línea en la prensa de la época, sometida a la más férrea censura. El cuerpo sin vida de Carlos Bastida fue llevado al Necrocomio por órdenes  de la policía.

El colegio de Periodistas de la Habana supo de lo ocurrido y logro, tras  muchos tropiezos, que tres días después le entregaran el cadáver, que fue velado en la funeraria de Calzada y K sepultado al día siguiente  en el panteón de los periodistas en el Cementerio de Colon.

En el libro Andanzas de Atahualpa Recio de la autoría del periodista Juan Marrero González, en la página de presentación al texto  el autor destaca  ¨¨  En los  años del poder revolucionario, desde 1958 no ha ocurrido un hecho semejante en Cuba .Jamás  un periodista ha sido torturado, desaparecido, torturado ¨¨.

El pasado  año fueron asesinados 42 periodistas en nueve países de América Latina y el  Caribe. La lista la encabeza México, e incluye Honduras y Colombia. Y según reportes desde Ginebra en el primer trimestre  de este  año han sido asesinados 44 periodistas, 28  más  que en igual periodo del pasado  año.

Este martes el periodista ecuatoriano Carlos Bastida Cuello será recordados por la Unión de Periodistas de Cuba con una peregrinación  hasta donde se guardan sus restos en el Mausoleo de los Héroes y Mártires de la Revolución en el cementerio Cristóbal Colon de la Habana. También será develada una placa en su honor en el Instituto Internacional de Periodismo ¨¨José Martí¨¨ , fundado hace 35  años en la Habana y donde han cursado maestrías y postgrados centenares de periodistas latinoamericanos y caribeños.

Con niños namibios de Cassinga

Miriam Nghitotovall, en la Isla de la Juventud. Foto: Jorge Oller
En una de nuestras visitas a la escuela de los namibios en la Isla de la Juventud, en los años 80 del siglo pasado, presenciamos la filmación de la masacre de Cassinga, escenificada para un documental del ICAIC por estudiantes de ese país.
La función de Asistente de Dirección y Asesoría para el nuevo filme de testimonio –con la reproducción actuada de la masacre por los propios alumnos–, la asumía espontáneamente la estudiante becada de la entonces Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana, Miriam Nghitotovali, una antigua alumna del improvisado centro escolar de Chibía.
Lo primero que nos dijo Miriam Nghitotovali es que no olvidará jamás los nombres de sus maestros cubanos en Angola, mencionándolos: Raúl, Fortún, Mario, Lidia y Orestes «El Primo».
Ellos, junto a la Swapo, adoptaron a todos los niños namibios tan pronto llegamos a los campamentos de refugiados al sur de Angola, con los pies sangrando después de haber caminado muchos días por la mata (la selva), huyendo del régimen del Apartheid y sus masacres.
TESTIMONIO DE LA MASACRE
El día de la masacre de Cassinga está en el recuerdo de aquellos que visitamos. Cada uno tenía una historia, pero había un común denominador en todas.
En resumen, en voz de uno u otro estudiante namibio es esta que les compartimos o parecida, y en casi todas aparece «El Primo».
Cuando visitamos la Escuela Henridrick Witbooi, en la Isla de Juventud, las narraciones se multiplicaron, convirtiéndose en un dramático guion, un guion real. Los niños se adentraron por la selva huyendo de la masacre… los testimonios duelen:
–Nos arrastramos por el suelo pedregoso y mi ropa, poca ropa, se enganchaba en los arbustos más pequeños y de otras plantas y bejucos del montecillo  cuentan unos y otros.
Ya el fuego había incendiado la cabaña donde se albergaban y veían sobrevolar el campamento a cuatro aviones de guerra sudafricanos. Los niños, porque eran niños, corrían hacia una zanja más al fondo con mucho miedo.
Este es solo un fragmento de la odisea.
Así o muy parecidos son los relatos de los que lograron salvarse y llegaron a Cuba después del infierno de Cassinga, al sur de Angola, distante 250 kilómetros de la frontera con Namibia.
El ataque de las tropas sudafricanas a aquel campamento causó más de 600 muertos y centenares de heridos por efecto del bombardeo de la aviación, el ametrallamiento desde helicópteros, los gases, la artillería, los blindados y la acción directa de los paracaidistas sobre la población inerme.
No pocos de los namibios de la Isla de le Juventud quedaron adormecidos por el efecto de los gases. Al atardecer unos soldados retiraron  cadáveres que estaban alrededor de algunos de ellos. La primera reacción fue huir hacia lo más profundo del bosque, pues entre esos hombres armados había blancos y creían que eran sudafricanos que corrían tras ellos para rematarlos. Más no fue así.
LOS CUBANOS
Reproducción de una escena de la masacre de Cassinga. Foto: Jorge Oller
En ese grupo que los «perseguía» había soldados de las Fapla y estos les informaron en su lengua que se trataba de cubanos que habían llegado a socorrerlos. Inmediatamente fueron trasladados hacia lugares seguros, de ahí a una escuela y de la escuela aquella, por mar, a las de la Isla de la Juventud, aunque pasaría  un tiempo que no sabían medir exactamente antes de subir al barco.
Cuando se produjo la masacre de Cassinga, tan insuficientemente divulgada en el mundo por la prensa occidental, ya funcionaba una escuelita cubana en Chibía para niños namibios refugiados en Angola, y fue allí donde permanecieron antes de navegar hacia lo que Miriam califica de «Paraíso».
El primer maestro cubano que tuvieron los namibios en Chibía, que describen como «un pueblito de pocas cuadras con una estación de trenes desactivada, en la cual estaba la escuela», fue Raúl Mestre Pedroso.
El maestro llegó a Chibía en los primeros meses de 1978. Le impactó ver en el piso de granito de la vieja estación ferroviaria la silueta indeleble de una figura humana, era la huella a tamaño natural del cuerpo de un revolucionario angolano que había sido quemado por los colonialistas portugueses en ese mismo lugar.
Precedieron a Mestre en ese sitio, otros colaboradores cubanos, entre ellos un combatiente llegado a Angola en febrero de 1976, era Orestes Valdivia «El Primo», quien de soldado se convirtió muy pronto en un padre para los niños namibios refugiados en Angola, y su esposa, la maestra Lidia Lastra –que lo acompañó en esa misión internacionalista desde agosto de 1978–, era una madre  para todos los niños de Cassinga.
Orestes Valdivia no sabe exactamente cómo ni por qué, ni cuándo los muchachos comenzaron a llamarlo «El Primo», como lo conocen todos los estudiantes namibios que vinieron a Cuba entre 1978 y 1980, año en que Orestes Valdivia, un antiguo carrero de cerveza y refrescos en Santa Clara, concluyó su misión internacionalista.
Fueron él, junto a un grupo de albañiles angolanos y cubanos, médicos, enfermeras y funcionarios de la Embajada, quienes acondicionaron, en jornadas de trabajo voluntario, aquella primera escuela de Chibía, y construyeron albergues, refugios, cocina y todos los servicios y locales necesarios para que vivieran y estudiaran más de 200 niños y adolescentes que sobrevivieron a la masacre.
EN LA ISLA
Tanto en Chibía como en Ndalatando, igual que lo era en ese momento en la Isla de la Juventud, los estudiantes namibios y los demás becados extranjeros mantenían la autoridad política de sus países y partidos. Martín era el maestro instructor de lo namibios en aquella oportunidad y profesor de historia, en la Isla.
Además de su presencia permanente en la escuela del sur de Angola, los niños recibían frecuentemente la visita de destacados dirigentes de la Swapo (por las siglas en inglés de Organización, de los Pueblos de África Sudoccidental), entre ellas la de San Nujoma, presidente de la organización, y la de Peter Manyemba, secretario de Defensa.
Esta costumbre no se perdería nunca. De una larga conversación con Miriam interpreto una dramática realidad: ellos eran tan hijos de la Swapo como de los padres, aunque no sabían en aquel momento si estos estaban vivos o confinados por el régimen del Apartheid en algún bantustán (lugares donde los racistas reunían a la población no blanca de Sudáfrica).
Sobre la adopción temporal de Cuba, Ángel Dalmau, directamente vinculado a los jóvenes por su trabajo en la Misión Civil Cubana de Angola desde aquel comienzo de acogida de los niños en la escuela de Chibía, piensa que en esta experiencia se ha fundido la más bella y concreta relación de solidaridad humana entre el pueblo cubano y el namibio, a partir de un tercer país: Angola y con la vigilancia directa, aunque a distancia, de Fidel.
Los maestros cubanos que contribuyeron a fundir esta nueva familia en las escuelas de allá y en las de la Isla, serán siempre el principio de esta interminable historia de amor al prójimo.

Amplio respaldo a la Revolución Cubana en La Habana

2018-05-01 11:45:28 / web@radiorebelde.icrt.cu / Silvia Ivonne Albelo Medina

Nuevamente las imágenes de Cuba recorren el mundo este Primero de Mayo. Niños en los hombros de sus padre, varias generaciones fundidas entre banderas y carteles. Múltiples voces coreando en un mismo sentido “Unidad, Compromiso y Victoria”.

En la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel Bermúdez presidieron la jornada en la que desfilaron más de 900 mil cubanos.

El miembro del Buró Político y Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba, Ulises Guilarte de Nascimiento recordó que Primero de Mayo se realiza en momentos en que la clase obrera participa en el proceso orgánico con vista al 21 Congreso de la CTC, a efectuarse el año próximo.

Cerca de mil 400 amigos de la isla, procedentes de 34 países y en representación de 66 organizaciones sindicales del mundo acompañaron a los habaneros durante la marcha compacta de más de dos horas.

De la impronta de la Revolución Cubana se tendrá que hablar hoy en los medios de comunicación, porque continuidad y compromiso se levantaron como símbolos. El sonido de la música, la alegría y el colorido matizaron el desfile por el Día Internacional de los Trabajadores en la capital cubana.