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Dos hermanos que hicieron, hacen y harán historia

Esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Autor: Adalberto Roque/ AP P

No hay amor más enorme y trascendente que el que nace de la admiración de las enterezas del otro. Cuando dos personas se conocen con exactitud y devoción, se siguen, se apoyan y son capaces de poner sus virtudes personales al servicio de los ideales comunes —sin importar en qué es mejor uno o qué potencialidades tiene el otro—, se crea una combustión especial digna de encender cualquier utopía. Ese fue el destino de los hermanos Fidel y Raúl Castro Ruz, dos hombres que han liderado un pueblo con el empeño singular que cada uno ha puesto a la lucha.

Para algunos momentos, prevaleció el rol de Fidel como hermano mayor; en otros, la audacia de Raúl constituyó un motivo de liderazgo en la relación. Aunque la historia y la incuestionable vocación y aptitud de paladín de Fidel lo llevó a convertirse en símbolo de un país, la prueba inconfundible de las aptitudes de Raúl es la que lo señaló como el legítimo heredero del mandato de una nación que sabe reconocer cuando tiene delante a un hombre de bien. Su presencia imprescindible en la liberación de este país confirma que nadie lo merecía tanto como él, que siempre ha estado cerca del líder, como ese colega preciso con el que se requiere emprenderlo todo. Así lo ha confirmado el pueblo y los compañeros de lucha guerrillera y partidista.

Como buenos hermanos que saben quererse, no desperdiciaron públicas muestras de cariño en hacer valer el amor que se prodigaban. Sin embargo, esos lazos invisibles que crean las causas comunes hicieron de esta combinación de caracteres una alianza especial para rescatar del vacío a los más olvidados. Los hechos están al alcance de la memoria. Los testimonios no mienten, como tampoco falla la coherencia de lo que trasciende al tiempo.

«Es para mí un privilegio que, además de un extraordinario cuadro revolucionario, sea un hermano», dijo quien por décadas condujera sabiamente las riendas de Cuba. «Fidel es Fidel, todos lo sabemos bien. Fidel es insustituible y el pueblo continuará su obra cuando ya no esté físicamente», afirmó Raúl cuando en el 2008 asumió la responsabilidad de mandatario. «El Comandante en Jefe de la Revolución Cubana es uno solo», ratificó.

Amor con amor se paga

Pero toda la historia que se ha vivido tiene su inicio. Y siempre en los primeros capítulos  están las más importantes razones del libro. Raúl fue el cuarto hijo de la familia, después de Ángela, Ramón y Fidel. Luego vinieron Juana, Enma y Agustina. De entre los otros seis hermanos, el que siguió a Fidel en la lucha revolucionaria fue él. Y eso tiene su peso en la admiración que le profesó, en el cariño y los lazos de complicidad que los unieron. ¿Cómo no estar juntos si ambos corazones latían al mismo ritmo, cada cual con su intensidad?

Ya desde sus primeros años, Raúl dio muestras inconfundibles de apego a sus hermanos cuando los visitó en el colegio católico de los Hermanos de La Salle e insistió en quedarse aunque todavía no tenía edad escolar. Allí se fue «contagiando un poco» del carácter de Fidel o de las consecuencias de estar próximo a él, pues la dirección del centro le dijo a Lina y a Ángel que sus hijos eran «los tres bandidos más grandes que habían pasado por la escuela». Fidel sonreiría al recordar aquello.

Según el juicio de quienes conocieron al más chiquito de los varones, mientras se formaban en el colegio de Dolores de Santiago de Cuba, este sobresalía por su carácter vivo y travieso, le gustaban las burlas, y gastarle bromas al serio Fidel, quien le dio algún cocotazo, antes de que Ramón interviniera y restableciera el orden. «Raúl era entonces un poco malcriado, a veces yo tenía que regañarlo, pero Ramón era su defensor», contó el Comandante en Jefe en la famosa entrevista que concediera a Ignacio Ramonet.

Dicen también los vecinos de su natal Birán que Fidel heredó los rasgos del modo de ser de Don Ángel, en tanto Raúl se parecía más a Lina. Tal vez por eso la relación se complementaba muy similar a la de sus padres. La manera de ser del progenitor influyó en la manera de entenderse de sus hijos, pues este nunca interfería en sus hechos ni pensamientos. Lina corrió con la mayor parte de la educación de los muchachos, en la que incluyó enseñanzas de la ética de las Sagradas Escrituras.

Justo cuando Fidel se graduó con buenas calificaciones del Colegio de Belén en 1945, Raúl ingresó a esa institución. Pero solo permanecería allí hasta el siguiente año, por una queja que el director del Colegio enviara a su padre, quien lo sacó y lo puso a trabajar en el campo, donde ocupó diferentes obligaciones hasta que lo llevó a la oficina de la finca. Desde allí, supo que Raúl se preocupaba demasiado por la situación social de su entorno y pensó que lo mejor sería enviarlo a La Habana para que Fidel se encargara de él, le pidió «hacer de Raúl un hombre». Fidel asintió gustoso y se comprometió a encargarse personalmente de su educación.

«Cuando iba de vacaciones, escuchaba solo críticas de nuestros padres, les digo: “Denme la responsabilidad, yo me ocupo de él”, y entonces empecé. Él estaba por la libre allí. Más tarde, le di a leer algunos libros, le interesaron, le desperté el interés por el estudio y entonces concebí la idea de que él había perdido equis tiempo, que pudiera hacer estudios universitarios y había una vía, que era a través de la llamada carrera administrativa. No era muy difícil; si usted estudiaba esa carrera podía ingresar después a estudiar una carrera de letras, derecho diplomático y hasta abogado, algunas carreras. A mí se me ocurrió esa idea, convenzo a mis padres y él viene para La Habana. Pero ya yo, en esa época, me dedicaba a adoctrinar a todo el mundo», comentó Fidel.

El primer libro que Fidel le dio a leer fue El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, de Federico Engels. En ese entonces ya ejercía como abogado mientras Raúl estudiaba Administración y ya se había convertido en activista del movimiento estudiantil. Luego ingresó por su cuenta a las filas comunistas porque, como destacó su hermano, él «siempre tuvo criterios muy propios». «Raúl ya era bien de izquierda y, realmente, quien lo introdujo en las ideas marxistas-leninistas fui yo», arguyó.

En medio de las protestas por el golpe de Estado de Batista, ambos coincidieron en que la lucha armada era la única salida a la situación que se había creado.

Ideas compartidas

Aunque Fidel fue el organizador de la acción del Cuartel Moncada, la actuación de Raúl fue destacada por su hermano. Recién reclutado le fue asignada la toma del Palacio de Justicia. Y, aun cuando era un combatiente de fila, supo preservar la vida de sus compañeros.

«Raúl salva a esta gente y se salva él. Actuó rápido, con mucha velocidad: ve que el sargento aquel anda con una pistola, temblando, entonces le arranca la pistola y hace prisioneros a los que los tenían prisioneros a ellos; y después se retiran», narró Fidel reconociendo que nada de esto estaba previsto en el plan.

Es el primer moncadista en partir a México pues ya lo acusaban de poner bombas. Allí establece el contacto con la famosa María Antonia González, quien cedió su casa a los luchadores. Conoce también al Che.

Luego de la travesía del yate Granma, el espíritu de Raúl volvió a reanimar los planes de Fidel. Él conservó dos armas después del revés de Alegría de Pío, y el primero se apareció con cinco. De ahí la frase de que ese era arsenal suficiente para triunfar. Raúl reconoció bromeando después que en ese momento pensó que Fidel se había vuelto loco. Sin embargo, lo siguió.

Las virtudes de Raúl como soldado en esos momentos iniciales fueron resaltadas por Fidel, cuando el hoy General de Ejército atravesó la zona montañosa de la región oriental. «Con 50 hombres cruzó, fue el primer cruce del llano y lo hicieron perfecto, crearon el Segundo Frente Oriental, se desarrollaron y ya crearon columnas; Raúl tenía la facultad de nombrar comandantes», expresó.

No obstante, episodios como el ocurrido unos días después del desembarco, cuando se encaminaban a la Sierra Maestra, demuestran que Fidel nunca tuvo concesiones con él porque fuera su hermano. En aquel momento, al creer que este había violado su orden de silencio, dispuso que le entregara el mando del pelotón a Ramiro Valdés. Como el hecho tuvo lugar en el pelotón de Almeida, este valioso hombre aclaró lo sucedido y todo volvió a la normalidad.

Un dúo inseparable

Dentro del grupo estratégico de Fidel —lo que él llamó hombres muy seguros que llevaban la misma escuela adonde quiera que llegaban— señaló a Almeida, Raúl, al Che y a Camilo. «En cuanto se anunciaba algún peligro de invasión, Raúl para Oriente, Che para Pinar del Río, Almeida para el Centro y yo para La Habana, nos dividíamos los mandos», dijo. Fue a su hermano a quien dejó a cargo de todo Oriente mientras él se dirigía a La Habana en los primeros días de enero de 1959.

El 9 de febrero de ese año Fidel lo mandó a buscar y lo nombró segundo jefe militar del país. Antes, el 19 de enero, fue el responsable de ofrecer una conferencia de prensa en el Palacio Presidencial donde probó disímiles crímenes de la dictadura batistiana. Dos días después, con ovación frente al Palacio, el pueblo aprobó la propuesta de Fidel de que, de ser asesinado por el enemigo, Raúl fuese su sustituto en la dirección del Movimiento 26 de Julio. Sabía lo que hacía y él no fue hombre de andar confiando en cualquiera, menos para la conducción de su gran sueño.

Otros momentos de la historia los unieron en singular complicidad de estrategas. Ambos participaron en las conversaciones iniciales con los enviados soviéticos cuando la Crisis de los Misiles en 1962. Además, Raúl protagonizó buena parte de las relaciones entre Cuba y la antigua Unión Soviética. En ocasión de la zafra del 70, como en otras contiendas cañeras, las fuerzas militares encabezadas por Raúl apoyaron los proyectos que enarbolaba Fidel. Los planes de uno (muestra de disciplina y unión estratégica) eran siempre respaldados por toda la entrega del otro.

Así ha sido en otras cuestiones fundamentales para el país como la política migratoria, formulada fundamentalmente por Fidel pero implementada por Raúl. Igual ocurrió con el derrumbe del campo socialista, hecho que anticipó y se encargó de tomar medidas. Raúl, por su parte, se convirtió además en propulsor de la agricultura urbana y se hizo cargo de las conversaciones con los cuadros del país en los primeros años de la década de los 90, con el propósito de elevar la combatividad de los dirigentes del Partido y el Estado.

Nikolai S. Leonov, autor de Raúl Castro, un hombre en Revolución, y amigo personal del General de Ejército cubano, dice en su texto biográfico: «Si Fidel en todas las circunstancias ha sido el Comandante en Jefe, aquel (Raúl) se ha mantenido siempre como jefe de su Estado Mayor. El potencial de creación de Fidel es enorme, y la materialización de sus decisiones ha requerido no pocas tareas, en cuya puesta en práctica, desarrollo y control se ha destacado el talento de Raúl, su tenacidad, carácter ordenado y capacidad de trabajo».

Lo resume de otro modo: «Raúl Castro pertenece a la estirpe de estadistas que jamás ha aspirado a convertirse en primera figura del Estado o del Partido. Acogió el liderazgo de Fidel Castro con total naturalidad e infinita fe en él, y ha insistido siempre en destacar su excepcional papel en la Revolución Cubana. Juntos han formado una pareja inseparable, que multiplicó por diez las fuerzas de cada uno por separado. Algunos historiadores incluso los han comparado con Carlos Marx y Federico Engels».

Si a mí me pasa algo mañana, lo eligen a él

«Se sabe que en nuestro Partido y en nuestra Revolución no puede existir, ni existirá jamás, el familiarismo», expresó Fidel en el Informe Central al Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que Raúl fue electo Segundo Secretario por los muchos y demostrados méritos que lo convertían en merecedor de tal elección.

Otras acciones han dicho mucho de quien es Raúl y cómo siente por su hermano. Al proclamar que no habría otro Comandante en Jefe que no fuese él y pedir permiso para consultarle cualquier decisión; al jurar que el pueblo cumpliría con el legado fidelista, como lo proclamara en la Asamblea Nacional del Poder Popular el 3 de agosto de 1994:

«Porque tenemos una Revolución victoriosa, un pueblo heroico y un Comandante en Jefe que ha dado sobradas pruebas ante la historia, de lo que es capaz por su patria y su pueblo. Nadie como el Che lo ha definido mejor, cuando expresó: “Y si nosotros estamos hoy aquí y la Revolución Cubana está aquí, es, sencillamente, porque Fidel entró primero en el Moncada; porque bajó primero del Granma; porque estuvo primero en la Sierra; porque fue a Playa Girón en un tanque; porque cuando había una inundación por allá y hubo hasta pelea porque no lo dejaban entrar. Por eso nuestro pueblo tiene esa confianza tan inmensa en su Comandante en Jefe, porque tiene, como nadie en Cuba, la cualidad de tener todas las autoridades morales posibles para pedir cualquier sacrificio en nombre de la Revolución”. ¡Así pensaba el Che, así pienso yo también!».

Al ser interrogado sobre la sucesión del mandato en Cuba, Fidel respondió al periodista Ignacio Ramonet: «a mi juicio, y lo puedo reiterar, la persona que tenía más autoridad, más experiencia y más capacidad para ejercer el papel de sustituto era Raúl. Ya le conté cómo cayó prisionero en el Moncada y cómo invirtió la situación, cómo organizó la columna que se separó allá en el Segundo Frente, e hizo un trabajo excelente como organizador militar y político realmente. Después, su misión en las Fuerzas Armadas; ha sido un educador, un formador de hombres, y con mucha ecuanimidad y mucha seriedad. Es la persona que aún hoy tiene el máximo de autoridad, y la gente tiene una gran confianza en él».

Agregó además: «Si a mí me pasa algo mañana, con toda seguridad que se reúne la Asamblea Nacional y lo eligen a él, no le quepa la menor duda. Se reúne el Buró Político y lo eligen», ratificó el hermano mayor que un día acogió la guía y formación del menor.

Más allá de todo, sus pensamientos y acciones son el resultado de una frase pronunciada por Fidel pero que resume la ideología de una estirpe revolucionaria:

«La Revolución no se basa en ideas caudillistas, ni en culto a la personalidad. No se concibe en el socialismo un caudillo, no se concibe tampoco un caudillo en una sociedad moderna, donde la gente haga las cosas únicamente porque tiene confianza ciega en el jefe o porque el jefe se lo pide. La Revolución se basa en principios. Y las ideas que nosotros defendemos son, hace ya tiempo, las ideas de todo el pueblo».

Fidel y Raúl, inseparables hermanos de lucha. Foto: Andrew St. George

Bibliografía:

Cien horas con Fidel, Ignacio Ramonet, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, Cuba, 2006

Raúl Castro, un hombre en Revolución, Nikolai S. Leonov, Editorial Capitán San Luis, La Habana, Cuba, 2015

(Juventud Rebelde)

Recuerdan la masacre de Humboldt 7

Ofrendas florales acompañaron el homenaje de los estudiantes a los mártires de Humboldt 7

En el lugar donde fueron asesinados vilmente Fructuoso Rodríguez, Juan Pedro Carbó Serviá, Joe Westbrook Rosales y José Machado, en Humboldt 7  , en el municipio capitalino de Centro  Habana  la Federación  Estudiantil Universitaria  FEU recordó el aniversario 62 de este hecho producto de una cobarde delación, exactamente cinco semanas después de las acciones del 13 de marzo de 1957, cuando esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista asesinaron a estos miembros del Directorio Revolucionario.


Al acto asistieron Susely Morfa González, primera secretaria del Comité Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas; Raúl Alejandro Palmero Fernández, presidente de la FEU; y el coronel de la reserva 
Víctor Dreke Cruz, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana de La Habana, así como otros invitados.

Estamos llamados a pensar como los futuros profesionales del mañana, donde pongamos en práctica los conocimientos y las capacidades para responderle al país con paso firme, y así rendirles justo tributo a nuestros héroes, aseguró este sábado José Ángel Fernández Castañeda, vicepresidente de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), durante el homenaje a los mártires de la masacre de Humboldt 7.
Siguiendo el ejemplo de nuestros mártires, los estudiantes universitarios decimos que nunca nos rendiremos ante la presión de potencias extranjeras, y nunca aceptaremos leyes como la Helms-Burton que solo buscan destruir nuestra Revolución y sus conquistas, añadió el vicepresidente de la FEU.


Cada 20 de abril es una intensa jornada de debate, reflexión, recuento y homenaje, que en esta ocasión llegó —como ya es tradicional— al mausoleo de los Mártires del 13 de marzo, en la necrópolis Cristóbal Colón, en La Habana, donde reposan los restos de estos y otros protagonistas del ataque al Palacio Presidencial y la toma a la emisora Radio Reloj.

Recuerdan proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana

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El aniversario 58 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana se recordó este martes en La Habana con un acto político cultural.

En las céntricas calles 23 y 12 en el Vedado capitalino, escenario histórico donde el 16 de abril de 1961, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, habló en el sepelio de las víctimas del bombardeo a los aeropuertos cubanos, y donde milicianos y soldados junto al pueblo con sus fusiles en alto, juraron defender el Socialismo hasta la última gota de sangre, se efectuó la conmemoración.

Al igual que hace 58 años una representación del pueblo capitalino asistió al homenaje, patentizando su respaldo incondicional a la Revolución.

Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Comité Provincial del Partido en La Habana, y Reinaldo García Zapata, presidente de la Asamblea Provincial del Poder Popular, ambos miembros del Comité Central del Partido, asistieron al tributo.

Recuerdan proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana

El capitán de la reserva Alberto Campo Abreu, fundador de la Artillería Antiaérea y combatiente de Playa Girón al tomar la palabra destacó el compromiso de continuar en combate en defensa de las conquistas de la Patria y la Revolucion, con el mismo espíritu de aquellos gloriosos días de abril de 1961.

Yuniasky Crespo Baquero, integrante del Buró Provincial del Partido en la capital, tuvo a su cargo las palabras de resumen enfatizando que después de 58 años la orden del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, de marchar al combate por la Patria y la Revolución sigue en pie.

Recuerdan proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana
Recuerdan proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana
Recuerdan proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana
Recuerdan proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana

Fidel Castro y el carácter socialista de la Revolución Cubana

Fidel Castro pronuncia discurso en la despedida de las víctimas de bombardeo contra los aeropuertos cubanos. Fecha: 16/04/1961. Tomado de Fidel Soldado de las Ideas .

La Revolución Cubana selló su carácter socialista, un 16 de abril de 1961, cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en las honras fúnebres de las víctimas del bombardeo a distintos puntos de la República de Cuba, expresó:

“Lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba”.

“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”

“¡Y que esa Revolución socialista la defendemos con esos fusiles!; ¡y que esa Revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores”.

“Y esa Revolución, esa Revolución, esa Revolución no la defendemos con mercenarios; esa Revolución la defendemos con los hombres y las mujeres del pueblo”.

En sus palabras reafirmaba el carácter socialista de la Revolución exclamando:

“Compañeros obreros y campesinos: esta es la revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes. Y por esta revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”.

En el XV Aniversario de la victoria de Playa Girón y la proclamación del carácter socialista de la Revolución Fidel expresó:

“La experiencia demuestra, sin embargo, que pese a estos fabulosos medios puestos al servicio de la reacción, la subversión y el crimen, el imperialismo no puede detener la marcha victoriosa de los pueblos. Girón, Viet Nam, Laos, Cambodia, Guinea-Bissau, Mozambique, Angola y otros ejemplos similares, son pruebas irrebatibles de esta verdad”.

“No hay obra humana perfecta y tampoco lo son, por supuesto, las revoluciones, que las hacen los hombres con sus limitaciones e imperfecciones. La marcha de la humanidad hacia el futuro debe necesariamente conocer experiencias dolorosas, pero ese futuro pertenece a los principios, a la solidaridad revolucionaria entre los pueblos, al socialismo, al marxismo-leninismo y al internacionalismo”.

Fidel como estudioso de las ideas martianas, marxista-leninista y el ideario de Engels siempre tuvo la premisa de que el pueblo es el único que dirige y gobierna un país evidenciándose como la clave de los éxitos de la Revolución Cubana, de ahí sus palabras el 2 de diciembre de 1976, en la constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular:

“El socialismo, elevado a su más alta expresión con las ideas de Marx, Engels y Lenin, nos enseñó también las leyes que rigen el desarrollo de la sociedad humana y los caminos que conducen al triunfo definitivo de nuestra especie, sobre todas las formas de esclavitud, explotación, discriminación e injusticia entre los hombres”.

En el XX Aniversario de la Proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana, expresó:

“Todas las leyes que se hicieron en los primeros años de la Revolución, eran las leyes y las medidas proclamadas en esencia en el Moncada, y ya el Moncada contenía el germen, creaba las condiciones en su programa para una revolución socialista. Y en nuestro país no podía existir en aquellos instantes ninguna otra revolución que no fuera una revolución socialista, o ninguno de nosotros habría sido verdaderamente revolucionario”.

El 5 de diciembre de 1988, en el acto en conmemoración del XXXIII Aniversario del desembarco del Granma y de la fundación de la FAR manifestó:

“¡El socialismo es y será la esperanza, la única esperanza, el único camino de los pueblos, de los oprimidos, de los explotados, de los saqueados; el socialismo es la única alternativa! Y hoy, cuando lo quieren cuestionar los, enemigos, debemos defenderlo nosotros más que nunca”.

En las conclusiones de la Asamblea Provincial del Partido de La Habana, en la Escuela Interarmas General Antonio Maceo, Ceiba del Agua, el 3 de febrero de 1991, declaró:

“… nosotros escogimos el socialismo porque es un sistema justo, un sistema mucho más humano, un sistema de verdadera igualdad…”

Al cumplirse 40 años de la declaración del carácter socialista de la Revolución Cubana expreso:

“Sin el socialismo Cuba, aunque sin pretenderlo, no se habría convertido en ejemplo para muchas personas en el mundo y en el vocero leal y constante de las causas más justas”.

Para ver más imágenes como estas y conocer el ideario del líder de la Revolución Cubana, visite nuestro sitio Fidel Soldado de las Ideas.

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Razones para no flaquear

Al recorrer el Memorial de la Denuncia, en Miramar, municipio habanero de Playa, recibimos una verdadera lección de la historia más reciente de Cuba, esa que todos debemos conocer muy bien para entender mejor el por qué de nuestras razones para no flaquear

Foto: Dunia Álvarez Palacios

Al recorrer el Memorial de la Denuncia, en Miramar, municipio habanero de Playa, recibimos una verdadera lección de la historia más reciente de Cuba, esa que todos debemos conocer muy bien para entender mejor el por qué de nuestras razones para no flaquear.

El comienzo de la visita es impactante: un corto sobre la explosión del buque La Coubre, en el muelle habanero en marzo de 1960. La escena, cruda, triste, nos provoca dolor, llanto, y nos incentiva la convicción de que nunca más, de ninguna forma y por ningún método, podemos permitir el regreso a ese pasado.

Primera explosión. Vidas convertidas en trozos de carne y hueso quemados por la barbarie. Pueblo, combatientes, dirigentes, comandantes, barbudos, jóvenes, todos acudieron al lugar a brindar solidaridad y una segunda explosión en los momentos en que más personas estuviesen en el barco ante la ingente labor de salvar vidas.

Durante el recorrido, una moderna tecnología nos convierte en actuantes de aquel periplo histórico, y nos permite volver una u otra vez sobre algún aspecto que queramos afianzar.

La CIA, la siniestra agencia de espionaje de 60 años -que es la misma de hoy con sus componentes subversivos– y el terrorismo de Estado creado a la medida de los planes de los gobiernos de Washington para derribar líderes mediante agresiones, invasiones, bombardeos, atentados y guerra económica, cuyo más evidente ejemplo lo tenemos en Cuba con el bloqueo económico y comercial, son, entre otros elementos históricos con datos concretos y fiables, lo que podemos encontrar en el Memorial.

Como centro también, la guerra mediática, tan presente en nuestros días y eslabón fundamental para desestabilizar a través de la imposición de patrones y mentiras que se amplifican con todo el poder a su alcance y que confunden pueblos y hasta hacen ver, que personajes fundamentalistas rayando en fascistas, pueden llegar al poder y cambiar situaciones económicas locales.

La manipulación respecto a la emigración cubana, encuentra allí su espacio, tema que debe ser bien estudiado por los más jóvenes. Apenas triunfó la Revolución Cubana, el Gobierno estadounidense le impuso una matriz mediática que dio paso al surgimiento de la cruel Operación Peter Pan, provocando que más de mil menores de distintas edades fueran trasladados hasta territorio estadounidense e internados en campos de supuestos refugiados, orfelinatos o entregados a familias desconocidas, reformatorios, sufriendo vejámenes solo antecedidos por el gobierno fascista de Hitler, en varios países europeos.

El recuento histórico nos confirma que «nuestra fuerza es la fuerza del pueblo». Allí están las grandes movilizaciones populares contra las agresiones enemigas –de dentro y de fuera– y la convicción de que la resistencia, la firmeza y la unidad de los cubanos, junto a su líder histórico y Jefe de la Revolución de entonces y de hoy, Fidel Castro Ruz, nos seguirá guiando por el camino de la victoria, con dignidad y soberanía.

Al final del recorrido, un breve encuentro con jóvenes y la certeza de que cada uno de ellos debe parecerse a su época, ser los primeros en dominar la ciencia y la tecnología, saberse comprometidos, no olvidar la memoria histórica. Y no flaquear.  Solo así se cimentará la conciencia necesaria para lo que ya es una realidad: la continuidad.

Periodico Granma