Fotos: Sergio Martínez Martínez
Santiago de Cuba. El Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Salvador Valdés Mesa, recorrió en esta sur-oriental ciudad, sitios de interés económico, acompañado por dirigentes de este sur-oriental territorio.
Los Astilleros Damex asociados con Holanda , el puerto Guillermón Moncada y el Centro de Carga y Descarga, fueron los sitios a donde llegó el dirigente cubano, en donde sostuvo animados intercambios con sus trabajadores y dirigentes, relacionados con la productividad, la eficiencia, las condiciones laborales y la necesidad de las exportaciones.
Insistió en que había que priorizar la sustitución de importaciones, a nivel de empresas y de cada provincia, hay que exportar más sino el país, no ingresa la moneda dura, debemos cambiar la estructura de las importaciones, traer productos intermedios y terminarlos aquí, con las manufacturas del sistema empresarial nuestro.
Hay que subir los planes de producción y contribuir a los niveles de ingreso que necesita la nación, hay que hacer más con lo que dispone cada cual, hay que planificar y proyectar mejor para ser eficientes y permitir que el país pueda salir adelante, y no parar las inversiones priorizadas que definen el desarrollo de la Isla, reiteraba el Primer Vicepresidente cubano.
Los recursos que tenemos tienen que rendirnos más, y eso depende de todos nosotros de los ejecutivos, del compromiso, de la consagración, para que la economía nos rinda más y el puerto santiaguero es vital en esto evitando la estadía, es esencial para la entrada de alimentos en la región oriental.
El Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, estuvo también en el recorrido del Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros Salvador Valdés Mesa, oportunidad en que rindió honores al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz, ante el monolito que atesora sus cenizas en el campo santo de la ciudad heroica.
La fábrica de Conservas Ponupo, y la de Helados en el municipio Songo-La Maya, así como los almacenes de San Luís, son otros de los lugares a donde tiene previsto llegar en Santiago de Cuba, el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros Salvador Valdés Mesa.
Durante el último día de su visita de Estado, el Secretario General del Partido Comunista de Vietnam rindió honores a la historia de la Isla en la ciudad heroica de Santiago, acompañado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz
Nguyen Phu Trong depositó una hermosa ofrenda floral dedicada al líder la Revolución Cubana. Foto:Estudios Revolución
Santiago de Cuba.–Caía la tarde en esta ciudad cuando el Secretario General del Partido Comunista de Vietnam, Nguyen Phu Trong, llegó al cementerio de Santa Ifigenia, acompañado por el Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, para rendir tributo a Martí, Fidel, Céspedes y Mariana, justo en la última jornada de su visita de Estado a la Isla.
Como sucede siempre en ese sagrado altar de la Patria, las emociones afloraron cuando, luego de los himnos de ambas naciones y el estremecedor toque de silencio, se efectuó el cambio de la guardia de honor que, como exacto mecanismo de reloj, ocurre cada media hora del día en este histórico sitio.
Luego los dos dirigentes partidistas y las respectivas delegaciones comenzaron su homenaje personal con flores blancas para el Apóstol cubano en el mausoleo que resguarda los restos de quien describiera a la tierra de los anamitas, en su libro La Edad de Oro, como un pueblo pequeño y lejano, pero valiente, guerrero, laborioso y generoso.
El tributo siguió después ante la piedra que atesora las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. Allí Nguyen Phu Trong depositó una hermosa ofrenda floral dedicada al líder la Revolución Cubana y único jefe de Estado que visitara en medio de la guerra las zonas recién liberadas del sur de Vietnam, en el ya lejano septiembre de 1973.
Unos segundos en silencio dedicó el líder vietnamita a quien fuera el impulsor de la excelente amistad que ha unido siempre a las dos naciones, las cuales aun separadas por miles de kilómetros comparten una historia común desde que Fidel sellara el compromiso con aquellas sentidas palabras de que por Vietnam estaríamos dispuestos a dar nuestra propia sangre.
Desde allí caminaron luego hasta los monumentos erigidos a la memoria del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, y de la Madre de la Patria, Mariana Grajales.
El tributo del dirigente partidista a la gloriosa historia de Cuba había empezado en esta ciudad por el Museo 26 de Julio, ubicado en el otrora cuartel Moncada. Junto a Raúl, uno de los principales artífices de la historia que allí se conserva, Nguyen Phu Trong conoció sobre la hazaña de aquellos muchachos que 65 años atrás asaltaron la fortaleza militar para construir luego una Revolución.
De primera mano y entre anécdotas narradas por el General de Ejército, supo de las atrocidades cometidas por la tiranía batistiana contra los asaltantes, de la prisión en Isla de Pinos, del exilio en México, de la tormentosa travesía en el yate Granma, de la lucha clandestina, de la Sierra Maestra y del triunfo definitivo.
Al finalizar la jornada y ya cerca de las diez de la noche, el Presidente cubano acudió al aeropuerto internacional Antonio Maceo para despedir desde la escalerilla del avión al compañero Nguyen Phu Trong.
Con un estrechón de manos y un fuerte abrazo concluyó el histórico intercambio que marca un nuevo hito en las relaciones entre Cuba y Vietnam, establecidas en 1960 y afianzadas con esta entrañable visita.
También llegaron hasta el monumento erigido a la memoria del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes. Foto: Estudios Revolución
El homenaje en Santa Ifigenia comenzó con flores blancas para el Apóstol cubano en el mausoleo que resguarda sus restos. Foto: Estudios Revolución
El distinguido visitante colocó flores ante la tumba de la Madre de la Patria, Mariana Grajales. Foto: Estudios Revolución
De primera mano y entre anécdotas narradas por el General de Ejército, el dirigente vietnamita supo de las atrocidades cometidas por la tiranía batistiana contra los asaltantes. Foto: Estudios Revolución
Raúl y Nguyen Phu Trong compartieron con estudiantes vietnamitas y santiagueros al llegar al aeropuerto internacional Antonio Maceo. Foto: Estudios Revolución
Justo a las 12 del mediodía resonaron este domingo en la Habana 21 salvas de artillería para rendir homenaje al Héroe Nacional José Martí, con motivo del aniversario 165 de su natalicio.
Desde la Fortaleza San Carlos de la Cabaña detonaron en perfecta sincronización las baterías de artillería maniobradas por cadetes de la Escuela Interarmas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) General Antonio Maceo Orden Antonio Maceo.
Simultáneamente se lanzaron 21 salvas en el cementerio Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, sitio donde reposan los restos del Apóstol, donde fueron colocadas ofrendas florales a nombre del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros General de Ejército Raúl Castro Ruz, de los Consejos de Estado y del pueblo de Cuba.
En la Cabaña participaron en la ceremonia Jefes y oficiales de las FAR y el Ministerio del Interior, junto a cadetes de instituciones del nivel superior de ambos cuerpos militares, pioneros, guardiamarinas, camilitos y combatientes del Ejercito Juvenil del Trabajo (EJT).
La ceremonia de 21 salvas de artillería tiene lugar en fechas significativas como esta, el advenimiento del triunfo de la Revolución y la Declaración del carácter socialista.
Al finalizar el acto en la Cabaña la Unidad de Ceremonias del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias protagonizaron una revista militar en honor al autor intelectual del asalto al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y símbolo de la lucha e independencia para los cubanos y el mundo.
Arturo pone especial cuidado en los helechos alrededor del monolito que guarda las cenizas de Fidel. Foto: Betty Beatón Ruíz/ Trabajadores.
Nadie supo qué pesaba más en aquella mujer, si sus 94 años de vida o el desgarramiento interior que le provocó un llanto en surtidor. Contó que venía desde lo más recóndito de Yateras, que bajó lomas, cruzó ríos, pasó lo inenarrable… pero estaba allí, y muy a pesar de sentimientos encontrados dijo a todos que era feliz.
Cumplió con él y con ella misma, se le acercó, le regaló una flor, le pidió protección y bendiciones, y le dejó un gracias infinito por la vida de antes y por la de ahora, aunque en otra dimensión.
La anciana es, entre los miles de personas que ha visto rendirle tributo a Fidel, de las que más ha conmovido a Carlos Rosabal, jefe de turno de los agentes de seguridad y protección del cementerio de Santa Ifigenia, uno de los tantos trabajadores del camposanto santiaguero que desde el 4 de diciembre del 2016laboran día a día vinculados al sitio de reposo eterno del líder de la Revolución cubana.
Otra que lo estremeció en lo profundo, al igual que a sus compañeras Sandra Figueredo y Yunelvis Jay, fue la señora que hincada de rodillas frente a la piedra funeraria no encontraba consuelo, y por unos minutos detuvo la fila de quienes esperaban por rendirle honores a su Comandante.
“Con total comprensión hubo que sujetarla por los brazos y alejarla de allí”, cuenta Yudis García Delis, administradora de Santa Ifigenia, quien ha sido testigo de muchas manifestaciones de respeto y amor hacia ese cubano universal “cuyas cenizas custodiamos con total responsabilidad y orgullo los trabajadores de este cementerio”.
Con manos obreras
Invariablemente los amaneceres sorprenden a Mirtha Miranda Silegas en plena tarea. A las cinco de la madrugada, junto a Maricel Medina, su compañera de faenas, sus pasos van y vienen por el llamado Sendero de la Patria. Con balde, colcha, trapeador, escoba y paño, se encargan de mantener la pulcritud de cada milímetro de ese espacio físico que para ellas resulta sagrado.
“Antes del 4 de diciembre del 2016 nos ocupábamos de la limpieza del mausoleo a José Martí, eso ya era muy importante en nuestras vidas. Después de esa fecha nos escogieron también para atender la zona de la piedra que protege a nuestro Fidel, y se convirtió en lo máximo, lo más grande que nos pudiera pasar.
“¿Usted se imagina? Día por día nos acercamos a esa roca, pasamos el paño por el mármol donde se inscribe en bronce su nombre, ponemos a cada lado una rosa blanca y las cambiamos en el transcurso del día si se marchitan, estamos siempre atentas a cada detalle para que todo esté a la altura que él merece…
“Yo le digo que no hay palabras para explicar lo que se siente, sin duda vivo orgullosa de mi trabajo y se lo hago saber a todo el que tenga la oportunidad”.
Similares sentimientos marcan a los integrantes de la brigada de jardineros de esa área del cementerio patrimonial santiaguero en la cual se integran armónicamente los sitios de descanso póstumo de Mariana Grajales, Carlos Manuel de Céspedes, José Martí, los caídos en misiones internacionalistas, los mártires del 26 de julio de 1953 y, por supuesto, Fidel Castro Ruz.
La misión de cada jornada está bien clara para Eduardo Landa, Onelio Cid, Gabriel Pérez, Noel Navea, Arturo Cruz, Yordanis Cabrera, Ismael Palacio y Rafael Hechavarría, y la cumplen con el reconocimiento de todo el que acude al cementerio.
“Nos complace que las personas expresen su admiración por lo bonito de la jardinería —dice Eduardo—, nunca hemos recibido un señalamiento por algo mal hecho o descuidado, y quienes pasan un tiempo sin venir y luego regresan no dejan de hablar de cómo están de cuidadas las plantas, y ahí mismo uno se siente feliz de saber que el esfuerzo que hacemos se nota y se queda grabado en fotos y videos que recorren el mundo entero”.
Para estos obreros el tiempo de trabajo se inicia igualmente en las primeras horas de la madrugada y ya a las siete de la mañana todo reverdece: el césped San Agustín, las rosas de varios colores que circundan a la Madre de la Patria, el manto rojo de las jardineras frontales, los colgantes de lluvia de fuego o llanto de Cupido, las diez del día, las palmas y particularmente el jazmín de café y los helechos que crecen junto al monolito de Fidel, plantas que Arturo Cruz cuida con particular esmero.
“Vivo cerca de aquí, por eso muchas veces ya a las cuatro de la mañana estoy regando, detenido por espacio de una hora más o menos en los helechos que rodean la piedra del Comandante, ya se sabe que esas son plantas delicadas, y yo le pongo todo el empeño porque el sol y el calor de Santiago de Cuba no son fáciles.
“Mantenerlos así como están de lindos, de copiosos y bien verdecitos requiere de entrega, por eso, sin importarme la hora de irme a las seis de la tarde vuelvo a echarles agua. En el resto del día estoy muy pendiente de las jardineras, donde el pueblo le pone bastantes flores a Fidel, hay ocasiones en que he tenido que vaciarlas hasta dos veces porque se colman de ramos, o de soliflores de rosas, azucenas, calas, ave del paraíso y otras más.
“A un año de la partida física del Comandante soy testigo de que el sentimiento de las personas no se apaga, siguen viniendo, honrándolo, agradeciéndole… Estoy convencido de que así será por siempre y mientras así sea nosotros seguiremos aquí, cuidándolo y cuidando este sitio que le pertenece a todos”.
Mirtha se siente orgullosa de la misión que cumple desde el 4 de diciembre del 2016. Foto: Betty Beatón Ruíz/ Trabajadores.
Santiago de Cuba.- El popular músico, instrumentista y cantante, José Luís Cortes, conocido artísticamente como el Tosco, rindió junto a su banda homenaje a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en el cementerio “Santa Ifigenia”, de esta heroica ciudad.
Luego de depositar flores y guardar un minuto de silencio, José Luís Cortes quedó en solitario ante la piedra que atesora las cenizas del máximo Líder de la Revolución, para interpretar con su flauta la obra de su creación, “Canción para un Amigo” dedicada a Fidel:
“Gracias a Fidel Castro es que yo tengo una carrera en ascenso y por eso estoy muy contento de poder interpretar esta obra frente a su mausoleo, “Canción para un Amigo”; y creo que título más subjetivo que este no lo hay”, declaró al término del homenaje José Luís Cortes, agregando:
“Es bueno recordar que aquí el arte era una carrera elitista y yo soy un negrito que nació en el Cundao, ahí lo que había era rumba, bembé; y llegar a tocar a Mozart, Beethoven y a todos los grandes clásicos del Mundo, eso es gracias a la obra de Fidel que tuvo siempre la intención de crear artistas forjados por la más alta calidad artístico-estética…
Así que todos los artistas que somos de esa generación y esta nueva, tenemos que agradecerle mucho a Fidel por la enseñanza artística cubana que está catalogada como una de las mejores de América Latina y del mundo.
En el homenaje de José Luís Cortes al Comandante en Jefe en el cementerio “Santa Ifigenia”, estuvieron presentes el Primer Secretario del Partido en Santiago de Cuba, Lázaro Fernando Expósito Canto y la Presidenta del Gobierno en la Provincia Beatriz Johnson Urrutia.
El Tosco y su banda se presentarán mañana en Trocha y Carretera del Morro y el Primero de Enero en el Parque Céspedes, como parte de las actividades organizadas en Santiago de Cuba para despedir el 2017 y festejar los 59 años del triunfo de la Revolución.
Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba