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El Departamento de Estado carece de pruebas para hablar de «ataques» contra diplomáticos estadounidenses en Cuba

«El Departamento de Estado no tiene evidencia alguna que le permita afirmar que ha habido ataques contra sus diplomáticos en La Habana, ni que Cuba pueda ser responsable o tener conocimiento de acciones de terceros», aseguró este martes la directora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Josefina Vidal.

Durante una conferencia de prensa en la capital cubana, Vidal criticó con firmeza que se utilizara reiteradamente la palabra «ataque» en una audiencia del subcomité de Relaciones Exteriores del Senado en Washington, sin aportar evidencias que respaldaran la ocurrencia de tales hechos.

«Por el contrario, meses de investigaciones exhaustivas han demostrado que no ha existido ataque alguno», señaló la diplomática cubana.

«Para el Gobierno cubano resultan inaceptables las irresponsables declaraciones realizadas por el secretario adjunto para los Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, Francisco Palmieri», dijo.

Palmieri, a pesar de reconocer que aún faltaba «mucho por saber», incluido «quién o qué estaba detrás» de los supuestos acontecimientos, no se limitó en utilizar el calificativo de «ataques».

Un reporte del Buró Federal de Investigaciones –que aún no es público, pero al que la agencia AP tuvo acceso– asegura que, después de llevar a cabo varias pruebas en el terreno, no existen evidencias de que se hayan perpetrado «ataques acústicos» contra diplomáticos estadounidenses en La Habana.

Las conclusiones del FBI, que ha viajado en cuatro ocasiones a la Mayor de las Antillas para adelantar pruebas en el terreno, coinciden con las del Comité de Expertos creado en Cuba para investigar los incidentes y con otras de reconocidos especialistas internacionales.

La audiencia de este martes fue organizada por el senador republicano de Florida, Marco Rubio, y copresidida por el senador demócrata de Nueva Jersey, Robert (Bob) Menéndez.

Josefina Vidal aseguró que ambos cuentan con un «vasto récord de trabajo en contra de mejores relaciones entre Cuba y Estados Unidos».

Asimismo, son promotores de «todo tipo de propuestas legislativas y políticas que afectan los intereses de los pueblos cubano y estadounidense, y solo benefician a una minoría cada vez más aislada que históricamente ha lucrado con la agresión a Cuba».

«Su total falta de escrúpulos y credibilidad es reconocida», dijo Vidal tras recordar que la única agenda política de los congresistas anticubanos ha sido «llevar a nuestros dos países hacia una confrontación, sin importarles las consecuencias».

La diplomática cubana aseguró que la «gran víctima» de la audiencia de este martes fue la verdad.

También reiteró categóricamente que «el Gobierno cubano no tiene responsabilidad alguna en las afectaciones de salud reportadas por diplomáticos estadounidenses» y

«Cuba nunca ha perpetrado ni perpetrará, ni ha permitido ni permitirá que terceros actúen contra la integridad física de ningún diplomático, sin excepción».
Rechazó en otro momento la politización de este tema y las medidas «injustificadas que ha adoptado el Gobierno de Estados Unidos, con un alto costo para nuestra población, la emigración cubana y el pueblo estadounidense».

«Cuba es un país seguro, pacífico y saludable para los cubanos, para los extranjeros, para los diplomáticos acreditados y para los millones de personas que nos visitan cada año, incluyendo los estadounidenses», concluyó.

Diseño: Fabio Vázquez Pérez

¿Quién es Marco Rubio?

Las elecciones de medio término en el 2010 hicieron saltar a la vida política nacional estadounidense a Marco Rubio, quien se convirtió en Senador republicano por el estado de Florida.

Su carrera, de rápido ascenso, transcurrió por canales que lo vinculan directamente con el ala más conservadora de lo que podríamos calificar como extrema derecha cubanoamericana.

Nació en 1971 en Estados Unidos, es hijo de inmigrantes cubanos que se marcharon del país antes del triunfo de la Revolución. Mientras estudiaba Derecho trabajó para la congresista Ileana Ros-Lehtinen. También colaboró en 1996 con la campaña de Bob Dole, candidato presidencial republicano que perdió ante William Clinton.

Rubio fue comisionado de la ciudad de West Miami entre 1998 y el 2000, y miembro de la Cámara de Representantes de Florida entre el 2000 y el 2008. Sus credenciales incluyen además estrechas relaciones con Jeb Bush, a quien describió como «el hombre que más admira en la política floridana».

No obstante, su discurso público sobre el hijo y hermano de los expresidentes cambió en las últimas elecciones generales de Estados Unidos, cuando tuvo que competir contra él para aspirar a la candidatura republicana.

Como parte de la narrativa de su vida, que lo ayudó a llegar al Senado, insistía en ser el hijo de «exiliados cubanos que habían huido de la dictadura de Castro». No obstante, documentos publicados en el 2011 por el diario The Washington Post demostraron que sus padres habían emigrado por razones económicas en la década del 50 para buscar trabajo en Estados Unidos.

Su formación y estrechos vínculos con el Partido Republicano en Florida, unido a los cambios en la vida política estadounidense en el 2010, ayudaron a que Marco Rubio se vinculara al Tea Party, movimiento conservador que ganó fuerza en Estados Unidos a partir del 2009, y que en las elecciones legislativas del año siguiente logró colocar en el Congreso a algunos de sus seguidores. Marco Rubio ganó el calificativo de «príncipe de la corona» de ese grupo, aunque con los años ha intentado desmarcarse del movimiento.

Dentro del Congreso integra los comités de Inteligencia; Envejecimiento; Asignaciones; Pequeños negocios y empresarios; y Relaciones exteriores, donde preside el subcomité para los asuntos del Hemisferio Occidental.

Desde ese puesto ha impulsado proyectos para sancionar a países como Irán y Venezuela, y recrudecer el bloqueo contra Cuba. Durante el 114 Congreso (2015-2016) presentó 69 proyectos de ley, relacionados tanto con la política exterior como con los asuntos internos.

Los registros de sus votaciones lo ubican en el ala conservadora del espectro político estadounidense, tanto en lo social como en lo político y lo económico. Por ejemplo, se opone al aborto, al aumento de impuestos a los más ricos, al control de armas, y a la ley de salud conocida como Obamacare. Asimismo, en el 2011 apoyó la agresión militar contra Libia.

Por otro lado, aunque considera que el cambio climático es real, cuestiona la medida en que los humanos estamos contribuyendo a ello, y considera que otros países como China son los principales responsables.

En materia de inmigración, apoya el fortalecimiento de las fronteras, aunque ha propuesto ofrecer un camino a la ciudadanía para algunas personas que hayan llegado ilegalmente a Estados Unidos. Formó parte del conocido como grupo de los ocho, integrado por cuatro senadores demócratas y cuatro republicanos, que durante la presidencia de Barack Obama elaboraron un proyecto de reforma migratoria, que no fue aprobado por el Congreso.

Solo en el 2016 recaudó para su campaña más de 52 millones de dólares, y entre sus donantes principales destacan nombres de instituciones bancarias como Goldman Sachs, Morgan Stanley y Bank of America.

Después de ser derrotado por Donald Trump como aspirante a la candidatura republicana, se presentó a reelección como Senador, y venció con el 52 % de los votos. En el 2022 deberá luchar nuevamente por su puesto en el Capitolio.

Edad: 46 años.

Lugar de nacimiento: Miami, Florida, Estados Unidos

Cargo: Senador de Estados Unidos (2011-…)

Afiliación política: Partido Republicano