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Estados Unidos se prepara para subvertir a la Revolución cubana a través de Internet.

Sin perder un minuto en su accionar contra la Revolución, el Departamento de Estado celebró el 6 de diciembre 2018, la segunda reunión del Grupo de Trabajo de Internet para Cuba, teniendo como eje principal la promoción de un flujo de “información libre” y sin regulaciones hacia y dentro de la Isla, según declaraciones oficiales de dicho Departamento.

La primera reunión de ese equipo de trabajo se efectuó el 7 de febrero de 2018, según ellos, con el propósito de lograr el “Fortalecimiento de la política de los Estados Unidos hacia Cuba”. Ese grupo de trabajo se creó a partir del Memorando Presidencial de Seguridad Nacional del 16 de junio de 2017.

Estados Unidos presta una especial atención a las posibilidades que abre Cuba para expandir el uso de Internet en la telefonía móvil, algo muy necesario para la informatización de la sociedad y a la que pone especial empeño el Ministerio de Comunicaciones cubano, pero que los yanquis sueñan en utilizarlo para sus acciones subversivas, algo que preparan desde hace muchos años.

En 1996 la del , elaboró un estudio para el Departamento de Defensa, titulado “Las telecomunicaciones cubanas, las redes de computación y sus implicaciones en la política de Estados Unidos”. Dicho trabajo pretendía “ayudar a la apertura en Cuba y forzar el surgimiento de una sociedad civil independiente”.

Los fines eran: “Alentar el enlace de Cuba a Internet y utilizarlo para transmitir noticias y análisis balanceados, promover el uso de Internet por ONG cubanas, universidades y otros destinatarios”.

Roger Noriega, Subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, afirmó en una audiencia congresional celebrada en marzo del 2005:

“Estados Unidos flexibilizó los requisitos de las licencias para que, por primera vez, puedan ser entregadas computadoras personales de alta velocidad, a grupos de la sociedad civil en Cuba”.

Durante evento celebrado en 2012 por la  y Googles Ideas, se elaboró un informe para el gobierno, recomendándole la creación de una red WIFI remota para posibilitar el acceso a Internet de los cubanos.

El Senador Marco Rubio, participante en el mismo, aseguró:

“El sistema totalitario cubano podría derrumbarse, si todos los cubanos tuvieran libre acceso a Internet, pues Cuba seguiría la misma suerte de aquellos países que pasaron la Primavera Árabe”.

El 13 de junio de 2013 el Departamento de Estado anunciaba varios proyectos para promover la “democracia y los derechos humanos” en Cuba, uno de ellos con el uso de herramientas digitales “para ser empleadas de forma selectiva y segura por la población civil cubana, junto con otra iniciativa para el fomento de igualdad y defensa de las redes sociales de los cubanos de raza negra”.

El Presidente Barack Obama declaró, en su discurso del 01 de julio 2015, al informar la apertura de una embajada yanqui en La Habana:

“Podremos aumentar considerablemente nuestro contacto con el pueblo cubano. Tendremos más personal, y nuestros diplomáticos podrán participar de manera más extensa en toda la Isla…incluida la sociedad civil y con los cubanos que buscan alcanzar una vida mejor”.

“Nadie espera que Cuba se transforme de la noche a la mañana, pero creo que el compromiso estadounidense, mediante nuestra embajada, empresas y ante todo nuestro pueblo, es la mejor manera de representar nuestros intereses, y apoyar la democracia y los derechos humanos”.

El interés de Estados Unidos por el acceso a Internet de los cubanos solo busca aprovecharlo para sus acciones enemigas, como si en Cuba todos fueran estúpidos que no conocen la historia de las agresiones yanquis y el desinterés por ayudar a los pueblos del mundo.

Una de las primeras medidas tomadas por Fidel Castro fue precisamente la de alfabetizar a todos los que no sabían leer y escribir, algo logrado en solo un año con el apoyo de miles de voluntarios.

A los cubanos no se les puede engañar con políticas edulcoradas, porque saben muy bien los altos costos políticos, económicos y sociales pagados por aquellos pueblos que han cometidos errores con los yanquis.

Estados Unidos trabaja aceleradamente el diseño de su política subversiva contra Cuba mediante el uso de Internet, y por eso creó el Comité Consultivo Presidencial, GTIC, integrado, además del Departamento de Estado, por la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB), la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información del Departamento de Comercio, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Freedom House y el Consejo de la Industria de las Tecnologías de la Información (Information Technology Industry Council).

Los que desde Miami pretenden asustar a los cubanos, diciéndoles que el gobierno revolucionario y vigilará las páginas que visitan y con quiénes se comunican, deberían preguntarle al Grupo de Trabajo de Internet para Cuba y al Comité Consultivo Presidencial de Estados Unidos, cuáles serán sus funciones contra el pueblo cubano y los motivos que persiguen contra un país libre e independiente, donde el gobierno norteamericano no manda, ni nadie le ha pedido que se entrometa en sus asuntos internos.

Los cubanos no les temen a esas políticas subversivas y como dice el refrán popular, “Guerra avisada no mata soldados”.

Al igual que Zunzuneo, Conmotion y otros engendros creados con similares propósitos, los nuevos serán denunciados y enfrentados con inteligencia y la decisión de defender la soberanía del país frente a los que en 1898 impidieron la independencia de Cuba, la invadieron militarmente y le impusieron un apéndice constitucional conocido como Enmienda Platt, que le dio derecho a Estados Unidos de invadir la Isla cuando lo desearan, tener las riendas de su economía, las relaciones internacionales, el asesoramiento de los órganos de represión y la instalación de la base naval en Guantánamo.

Los cubanos no sienten temor ante el imperio yanqui, porque como aseguró José Martí:

“El aire de la libertad tiene una enérgica virtud que mata a las serpientes”.

El Heraldo Cubano

Filmará Hollywood accionar terrorista de la mafia anticubana en Miami.

Por Arthur González.
La verdad siempre se abre camino, aunque demore, y ahora Hollywood aceptó llevar a la gran pantalla la historia de una parte de las acciones terroristas ejecutadas por la mafia terrorista anticubana de Miami, que tanto el pueblo cubano ha denunciado.
La totalidad de las denuncias de esas acciones terroristas contra Cuba, tendrán que esperar para que Hollywood se decida a contarlas, pues muchos de sus ejecutores aún viven plácidamente en Estados Unidos, apoyados por Congresistas renombrados como Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart, Bob Menéndez, Marco Rubio, Ted Cruz y otros más.
El filme basado en el reciente libro titulado The Corporation,intenta relatar los hechos acontecidos durante 30 años, ejecutados por mafiosos cubanos, todos con estatus de “refugiados políticos” otorgado por las autoridades estadounidenses, aunque en el libro son catalogados como “aventuras reales”, evitando llamarlos actos terroristas para no buscarse conflictos con los máximos responsables de esos planes.
Esa mafia fue formada, entrenada y financiada por la CIA para actuar en Cuba contra la Revolución, muchos de sus miembros formaron parte de la Brigada mercenaria que invadió la Isla en 1961 y después de ser liberados por el Gobierno cubano regresaron a Estados Unidos, entrenándose para actos terroristas, donde la lucha por el dinero y el poder político trajo como consecuencia una guerra entre ellos.
The Corporation, relata parte de la vida de un solo grupo de esos “refugiados políticos” cubanos, dirigido por José Miguel Battle, mercenario de la invasión por Bahía de Cochinos, devenido en capo del juego ilegal y las drogas, desde Miami hasta New York, algo que todavía se materializa en el bajo mundo de esos anticubanos, muchos de los cuales amasan poderosas fortunas con la que apoyan a políticos de origen cubano y estadounidense, para que se opongan a la mejoría de relaciones entre Estados Unidos y Cuba.
José Miguel Battle, es uno de los cientos de esbirros del dictador Fulgencio Batista, que lograron escapar de la justicia revolucionaria y encontraron apoyo y refugio seguro de las autoridades yanquis, las que se negaron a cumplir con el acuerdo de extradición firmado con Cuba y vigente hasta 1961, a pesar del reclamo oficial que las autoridades cubanas hicieron durante años.
Asesinos, torturadores y ex miembros de los órganos represivos del dictador Batista, como Battle, conforman esa mafia descrita a medias en el libro, porque otros como Rafael Díaz-Balart, ex ministro del interior, también refugiado en Miami; Rolando Masferrer, asesino jefe de un órgano paramilitar conocido como Los tigres; el Coronel Esteban Ventura, asesino de cientos de jóvenes; Conrado Carratalá Ugalde, ex jefe del Departamento de la Dirección de la policía batistiana; Luis Alberto del Rio Chaviano, General de Brigada del ejército batistiano; los Coroneles Orlando Piedra Negueruela, Mariano Faget Díaz y Rafael M. A. Gutiérrez Martínez; Pilar Danilo García y García, General de Brigada jefe de la policía del tirano; Teniente Coronel Irenaldo Remigio García Báez ex jefe del Servicio de Inteligencia Militar de Batista, entre otros, no son mencionados en dicho libro a pesar del volumen de crímenes que acumulan.
El texto tampoco narra la Operación Cóndor, ejecutada por la CIA en América Latina, donde muchos de esos mafiosos cubanos se encargaron de asesinar y torturar a miles de jóvenes; ni los actos terroristas que sufrió el pueblo cubano a manos de agentes de la CIA, como Carlos Alberto Montaner, detenido y sancionado por colocar una petaca incendiaria en un centro comercial en La Habana, fugado de la cárcel y refugiado hoy en Estados Unidos.
Igualmente, omiten mencionar al asesino múltiple Luis Posada Carriles, “refugiado político” en Miami a pesar de ser el autor confeso de la voladura de un avión civil cubano en pleno vuelo, donde murieron 73 inocentes.
Los actos terroristas planificados y ejecutados por decenas de organizaciones contrarrevolucionarias financiadas por la CIA, como los Comandos L, Alfa 66 y Omega 7, necesitan de una serie con muchas temporadas, para que el mundo conozca la verdad del por qué Cuba lleva 60 años denunciándolos.
Miles son los muertos y asesinados por esos mafiosos, entre ellos diplomáticos cubanos, la detonación de bombas en embajadas, consulados y oficinas comerciales de Cuba en el exterior, buques dinamitados, la introducción de gérmenes patógenos para enfermar a personas, animales y la flora de la Isla, y muchos crímenes más. 
The Corporation es una mínima parte la historia de esa mafia anticubana, toda con estatus de “refugiados políticos”, gracias a la manipulación subversiva de la política migratoria de Estados Unidos contra Cuba, encabezada por la Ley de Ajuste Cubano.
Los relatos de enfrentamientos a tiros a plena luz del día en las calles de La Pequeña Habana y los golpes exitosos celebrados con fiestas donde regalaban bolsas de cocaína, son casi juegos de niños comparado con las tenebrosas acciones de esa mafia, como fue la colocación de una bomba bajo el asiento del ex canciller chileno Orlando Letelier en Washington, donde murieron despedazados él, su esposa y el chofer.
Sus autores, entre ellos Guillermo Novo Sampol, viven tranquilamente en Miami como “refugiados políticos”, gracias a las gestiones realizadas por la congresista Ileana Ros-Lehtinen.
El libro, aunque no abarca todas las acciones terroristas, es una muestra de quienes son esos asesinos a los que Estados Unidos acogió como” refugiados”, ocultándole la verdad a sus ciudadanos que con parte de sus impuestos han mantenido a esa crápula que conforma parte del mal llamado “exilio cubano”.
Por eso recordamos a José Martí cuando expresó:
“Se sonríe ante la aparición de la verdad”.