Archivo de la etiqueta: Terrorismo

El vuelo 909

Parece que fue ayer, pero han transcurrido ya 57 años de aquella fatídica y calurosa tarde del 9 de agosto de 1961, cuando el avión DC-3 de Cubana –que acababa de levantar vuelo del aeropuerto de Rancho Boyeros, en La Habana, con destino a la otrora Isla de Pinos–, fue sacudido por la balacera

Jesus Rodriguez Osorio ,Teniente Coronel del Ministerio del Interior ,combatiente del Ejercito Rebelde en el Segundo Frente Oriental FranK País , fundador d e los Órganos de la Seguridad del Estado,.

Silvino Sánchez Almaguer,combatiente caído en acción cuanto trato de impedir el secuestro del avión por el grupo numeroso de contrarrevolucionarios que pretendían llevarse la aeronave rumbo a EE UU.

Llevaba como escoltas a dos muchachos que provenían del Ejército Rebelde: uno de Barajagua, municipio de Cueto, Silvino Sánchez Almaguer; y Jesús Rodríguez Osorio, del barrio de Colorado, perteneciente a la antigua región de Mayarí, ambos de la actual provincia de Holguín.

Pero el vuelo con destino a la Isla no despegó justamente a la hora en que le correspondía, sino mucho después de que el DC-8 americano –procedente de Texas, Estados Unidos, y con destino a Colombia–, aterrizara de emergencia en el citado aeropuerto internacional de Rancho Boyeros, ya que había sido desviado hacia La Habana por un individuo armado.

Jesús era el único escolta, como siempre, que debía llevar el pequeño bimotor, pero al subir a su puesto, después de una larga espera a causa del desvío del avión americano, se encontró, sorpresivamente, con Silvino, también portando una metralleta checa, a quien le habían dado la orden de reforzar el vuelo Habana-Gerona, precisamente por el desvío del avión americano.

«Primero le dije que se fuera –cuenta ahora Jesús– que no hacía falta, pero ante su insistencia en quedarse, en cumplimiento de una orden que le había dado el mando superior, le puse la mano en el hombro y le dije: “Bueno, quédate, pero eso sí: mantente alerta y no te confíes de nadie. Cualquier pasajero que se levante, aunque sea para ir al baño, míralo fijamente a los ojos como si tuvieras la intención de dispararle”».

Silvino ocupó su puesto en el asiento de la cola del avión. Jesús siguió por el angosto pasillo; con pasos firmes, entró a la cabina de los pilotos y cerró con seguro la puerta, antes de que subieran los pasajeros, obedeciendo a reglas de seguridad. Ya el piloto Luis Álvarez de la Regata y el copiloto Alberto Bayo se encontraban dentro de la cabina haciendo las comprobaciones técnicas de rutina, para asegurarse de que no había ningún problema para el despegue.

El DC-3 de fabricación norteamericana encendió los potentes motores y pidió permiso para el despegue, el cual se realizó normalmente con los 38 pasajeros a bordo.

Jesús respiró profundo, se acomodó en el pequeño asiento plegable y sostuvo fuertemente su modelo 25 checa de culata recortada, que lo hizo sentirse más seguro ante cualquier contingencia posible:

«Como ya yo estaba predispuesto por lo ocurrido al avión americano, a los pocos minutos del despegue se me ocurrió echarles un vistazo a los pasajeros a través del ojo mágico que había en el centro de la puerta, y veo que una mujer le pasaba una pistola a un hombre que iba en el asiento contiguo…

«Como deduje que se trataba de un secuestro, plegué el asiento, me tiré bocabajo en el piso, rastrillé la metralleta y le dije a los pilotos que se prepararan, porque se iba a producir un asalto, pero el capitán no me creyó, hasta que sonaron varios disparos que perforaron la puerta de la cabina, pasándome por encima. Quedé al acecho, pero al momento algunos de los asaltantes trataron de abrir la puerta, dándome ya por muerto, pues luego supe que nos habían disparado a Silvino y a mí simultáneamente. Si no hubiera hecho la observación en el momento en que lo hice y me hubiera tirado bocabajo en el piso, me habrían trozado por la cintura».

Al instante, y en medio del intenso tiroteo, se escuchó la voz del copiloto Alberto Bayo, que se trasladó al pequeño radio de la torre de control del aeropuerto internacional José Martí, en Boyeros, ocasionando una gran alarma que movilizó con rapidez a varios helicópteros, carros patrulleros y del G-2 y a numerosas ambulancias:

–¡Torre Martí, vuelo 909, hay una emergencia… Nos quieren robar el avión. Hay un tiroteo!

Después de más de 20 minutos de intenso tiroteo, y por firme orden de Jesús al copiloto Alberto Bayo, que ahora tenía en sus manos el control absoluto de los mandos del avión, porque el capitán piloto Álvarez de la Regata acababa de caer con un disparo en la nuca, este empezó a descender, casi rozó un campo de caña y se deslizó suavemente, hundiendo en el terreno arado su barriga metálica.

Por la cantidad de disparos que tuvo que hacer respondiendo a los del enemigo, a Jesús se le infló el ánima de su metralleta, y tuvo que hacer uso entonces de su pistola, pero al llegar a tierra, solo le quedaban tres balas. Aun así o sin saberlo, se enfrentó a tiros a tres asaltantes que lo esperaban en la cola del avión, pero abatió a uno de ellos y los otros se rindieron.

Silvino yacía ensangrentado en el piso del avión, pero según testimonio reciente de uno de los asaltantes entrevistado por este redactor (una mujer), él «se batió como una fiera»; poco antes de caer mortalmente herido, por varios disparos que le hicieron a quemarropa, disparó una ráfaga con su metralleta y ajustició a uno de los asaltantes.

«Yo recuerdo a Silvino como un hombre noble, humilde, como un combatiente digno, ejemplar, valiente, que se alzó, al igual que yo, en la columna 17, en el II Frente Frank País. Hasta donde descansan sus restos en el humilde cementerio de la comunidad de Barajagua, hemos ido –apoyados siempre por el organismo político de la Delegación Provincial del Ministerio del Interior en Santiago de Cuba– a llevarle flores, a rendirle honores, como él merece», afirma Jesús.

Durante el juicio celebrado a los asaltantes en La Cabaña, en La Habana, los peritos determinaron que el piloto Álvarez de la Regata presentaba un disparo en la nuca con fragmentos de pólvora, lo que indicaba que había sido hecho a muy corta distancia.

¿Qué pasó entonces? El escolta, presionado por los disparos y el asedio constante de los asaltantes pretendiendo penetrar a la cabina, más el del propio piloto insistiendo en que abriera la puerta, «porque eran muchos contra él solo» –como decía una y otra vez–,  se vio obligado a ajusticiarlo. Poco tiempo después de los hechos, según investigaciones que se practicaron, se supo que era cómplice del asalto, porque conocía que el mismo se iba a producir.


El sobrecargo José Ramón Ferrándiz Lefebre, durante el intenso tiroteo, se parapetó detrás del respaldar de su asiento para evitar que uno de los tantos disparos de su propio compañero, el escolta de la cabina, lo alcanzara; no podía hacer otra cosa. Después de este hecho, el alto mando sacó a Jesús de estos vuelos como escolta y no volvieron a coincidir.

Muchos años después se reencontraron. Fue en 1975, precisamente en un vuelo en el que Ferrándiz iba como sobrecargo y Jesús con destino a Angola, a cumplir una misión internacionalista. Ambos se abrazaron con mucha alegría. Pero, poco tiempo después, Jesús recibió la amarga y dolorosa noticia de su muerte en el atentado terrorista al avión cubano de Barbados en 1976, donde también ocupaba su puesto como sobrecargo.


Dos de los asaltantes resultaron muertos en el tiroteo, varios fueron heridos, algunos de gravedad, y la mayoría recibió condenas de privación de libertad, no así el principal cabecilla, que fue condenado a la pena máxima. Otros, luego de cumplir sus penas, abandonaron el país, y los menos fueron reivindicados, como la que nos hizo el relato del escolta caído.

Jesús, hoy teniente coronel retirado del Minint, quien tuvo el alto honor de llegar a ser el jefe de la guardia personal del presidente chileno Salvador Allende, con quien convivió en su propia casa, es hoy un hombre más maduro y consciente, pero que, como antes, está dispuesto a dar su vida por esta causa que ha costado la vida de tantos hombres valiosos, entre ellos el escolta rebelde Silvino.

Fuente Periodico Granma

Grupo terrorista desmantelado en Venezuela tuvo en la mira a la Embajada cubana

 

 

 Embajada de Cuba en Venezuela. Foto: PL

El grupo terrorista liderado por Oscar Pérez, desmantelado este lunes por la inteligencia venezolana, tenía en la mira a la embajada de Cuba en la nación sudamericana con un posible ataque de un carro bomba contra la sede diplomática, según reveló un medio alternativo de prensa.

En su cuenta en la red social Twitter, ese medio identificado como La Tablaafirmó, sin precisar detalles, que los planes contra la sede diplomática cubana en la capital venezolana fueron descubiertos por la inteligencia del país sudamericano.

“Sería contra la embajada de #Cuba en #Caracas el ataque con un carro-bomba que planificaba el grupo terrorista del actor y piloto Oscar Pérez y que fue develado por la inteligencia venezolana, tal como confirma el presidente @NicolasMaduro”, tuiteó el blog chavista.

Sería contra la embajada de  en  el ataque con un carro-bomba que planificaba el grupo terrorista del actor y piloto Oscar Pérez y que fue develado por la inteligencia venezolana, tal como confirma el presidente @NicolasMaduro

En tanto, en las propias redes sociales representantes de la derecha y de la iglesia católica intentan victimizar al terrorista Oscar Pérez, quien fue responsable de, luego de robar un helicóptero oficial, del ataque con artefactos explosivos y disparos contra las sedes del Ministerio para Relaciones Interiores, Justicia y Paz y del Tribunal Supremo de Justicia, el 27 de junio del 2017.

Estas acciones pusieron en grave riesgo la vida de personas inocentes, incluso la de niños del preescolar que se encuentra en la sede de la máxima instancia judicial, rememoró en un comunicado el ministerio de relaciones interiores para dar a conocer los pormenores de la captura la víspera de la cédula violenta.

De acuerdo con la institución, el grupo terrorista pretendía detonar coches bomba en lugares públicos entre otras acciones violentas para sembrar el miedo y la muerte en el pueblo venezolano.

http://www.cubadebate.cu/noticias/2018/01/15/venezuela-capturan-al-grupo-liderado-por-el-terrorista-oscar-perez/embed/#?secret=GjPp4SqZKt

“Estos terroristas, quienes estaban fuertemente pertrechados con armamento de alto calibre, abrieron fuego contra los funcionarios encargados de su captura e intentaron hacer detonar un vehículo cargado de explosivos”, indicó en un comunicado.

El enfrentamiento dejó un saldo de dos agentes de la Policía Nacional Bolivariana fallecidos y cinco heridos graves; así como varios terroristas muertos y cinco detenidos, asegura la nota oficial.

También detalla que los cuerpos de seguridad fueron atacados por los terroristas cuando se negociaba las condiciones de la rendición y que los integrantes de la célula violenta hicieron resistencia armada.

(Con información de Prensa Latina)

A 20 años de una escalada terrorista

Sabotaje al hotel Copacabana donde muere el turista italiano Fabio Di Celmo. Foto: Archivo

 

En 1996 la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) decidió ejecutar una escalada de violencia contra Cuba. El terrorista Luis Posada Carriles recibió dinero e instrucciones para reclutar mercenarios centroamericanos que hicieran explotar bombas que causaran pavor a los turistas y a la población cubana, con el objetivo de demostrar que viajar e invertir en Cuba entrañaba un alto riesgo. La seguridad y la confianza que los visitantes recibían en la Isla debía dañarse de manera tal que el pánico dominara a los cubanos.

El mercenario salvadoreño Francisco Antonio Chávez Abarca, reclutado por Posada Carriles, había viajado por primera vez a Cuba a finales de 1996 para introducir explosivos. En esa ocasión estudió las instalaciones turísticas que podrían ser agredidas posteriormente. Después colocó una bomba dentro de una jardinera en el piso 15 del hotel Meliá Cohíba, que fue encontrada el 30 de abril de 1997 y otra en el hotel Comodoro, mientras se celebraba un campeonato de ajedrez para niños. Ninguna de estas bombas estalló y al regresar a El Salvador, el mercenario no recibió su paga debido a que la misión no había sido cumplida.

La bomba colocada en el hotel Comodoro tuvo características muy peculiares. Se había seleccionado ese centro turístico de la capital cubana para celebrar un torneo de ajedrez que acogió a unos 50 niños, todos menores de 14 años, en distintas categorías de competencia. Estaban presentes delegaciones infantiles de Venezuela, Costa Rica, Perú y Colombia.

El día de la colocación de la bomba, era el primero de la lid, los niños esperaban el comienzo del evento y mientras tanto, trataban de entretenerse en los alrededores de una instalación aledaña.

El mercenario Chávez Abarca se encaminó en horas de la mañana a ese hotel, no detuvo sus planes ante la presencia de los niños a su alrededor, deslizó la bomba, ya activada, cerca de un registro eléctrico y se retiró del lugar.

Dos alumnos aventajados de la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) José Martí ubicada en Cojímar, habían sido seleccionados y esperaban ansiosos por empezar el torneo. Mientras aguardaban avistaron una bolsa plástica y comenzaron a jugar con ella como si fuera una pelota de fútbol.

Llegó el momento de terminar el juego, pero antes uno de ellos abrió la bolsa y vio en su interior una calculadora de la cual pendían unos cables, una batería, una especie de bolígrafo y una masa blanca que le pareció plastilina. Inmediatamente pensó: «yo lo descubrí, así que la calculadora es mía, la plastilina que se la repartan los demás
y la pluma la boto porque parece estar rota».

Lejos estaba aquel niño de imaginar que entre sus manos estaba una bomba, que no había estallado por fallas técnicas, pero que podría haber acabado con su vida y la de sus compañeritos. Las partes por él descritas después, eran los componentes del artefacto explosivo. La muerte había rondado una vez más a varios niños cubanos.

Chávez Abarca decidió probar suerte nuevamente. Viajó a La Habana el 9 de abril de 1997, se hospedó en el hotel Nacional y ese mismo día colocó un artefacto explosivo en el baño de hombres de la discoteca Aché, ubicada en el hotel Meliá Cohíba, un lugar que había sido estudiado por él en su viaje anterior.

La bomba estalló el 12 de abril destruyendo el baño, pero dos días antes el terrorista ya había regresado a El Salvador, donde esperaba noticias de los resultados para cobrar su trabajo.

La otra bomba colocada en el piso 15 del propio hotel, había sido preparada con un mecanismo de relojería, pero errores de confección impidieron que estallara, aunque tenía la posibilidad de hacerlo hasta 99 horas después.

Durante las investigaciones se estableció que Chávez Abarca había adquirido y utilizado boletos para visitar La Habana entre el 3 y el 7 de diciembre de 1996 y del 4 al 11 de abril de 1997. Entre estos dos viajes efectuó otro en el mes de marzo de ese año. En su último viaje el boleto de Chávez Abarca confirmaba que había salido de La Habana unas 12 horas antes de que la bomba explotara en el baño del hotel Meliá Cohíba.

Otro terrorista salvadoreño, Raúl Ernesto Cruz León, había llegado en su primer viaje a Cuba el 8 de julio de 1997, se hospedó en la habitación 521 del hotel Ambos Mundos y depositó los explosivos en la caja de seguridad del hotel. Era un delincuente juvenil reclutado por el mencionado Chávez Abarca, dedicado a todo tipo de actividad criminal en su país, en particular al narcotráfico, el robo de autos y ahora al terrorismo por encargo.

Chávez Abarca viajó después en dos ocasiones a Ciudad México para estudiar
otros objetivos cubanos por órdenes de Posada Carriles. El 24 de mayo de ese año colocó un artefacto explosivo, que detonó en las oficinas de una empresa mexicana promotora de la agencia cubana de turismo Cubanacán causando daños de consideración.

La escalada terrorista no se detuvo y el sábado 12 de julio Cruz León colocó una bomba que detonó en el lobby del hotel Capri, cuando se celebraba una fiesta infantil. La hora fue cuidadosamente escogida, con pocos minutos de diferencia y muy cerca del mediodía, otra bomba estalló en el hotel Nacional.

Este criminal viajó nuevamente a Cuba el 31 de agosto cargando los explosivos dentro de un televisor. El 3 de agosto de ese año el estallido de otra bomba colocada por Chávez Abarca había estremecido el inmueble donde radicaban las oficinas de la agencia cubana de turismo Havanatur, en Nassau, Bahamas. A este acto de terror se sumó el ejecutado en el hotel Meliá Cohíba, el 4 de agosto, cuando detonó otro artefacto en el vestíbulo.

El 23 de agosto en el hotel Sol Palmeras, de Varadero, una bomba detonó dentro de un jarrón ornamental, ubicado detrás del lobby-bar en el pasillo por donde debían caminar los turistas para dirigirse a sus habitaciones.

A los nueve días de este criminal acto terrorista, Cruz León viajó nuevamente a Cuba, para reeditar lo hecho en julio. Esta vez colocaría cuatro artefactos que debían detonar con breves intervalos de tiempo.

Fabio Di Celmo. Foto: Archivo

El 4 de septiembre el terrorista salvadoreño hizo detonar cuatro bombas en los hoteles capitalinos Chateau Miramar, Copacabana, Tritón y en el afamado restaurante La Bodeguita del Medio en el centro histórico de la capital. El artefacto que estalló en el Copacabana, colocado en el bar del lobby, ultimó al joven italiano de 32 años Fabio Di Celmo, cuando una esquirla le cortó una arteria en el cuello y murió de inmediato.
Sobre su muerte Posada Carriles declaró al diario The New York Times en julio de 1998 que había sido un caso fortuito, de esos que se denominan «daños colaterales», «ese italiano estaba sentado en el lugar equivocado en el momento equivocado» y a continuación expresó «tengo la conciencia tranquila, duermo como un bebé». [1]

El mismo día el terrorista salvadoreño fue detenido por las autoridades cubanas e interrogado, y en varias ocasiones preguntó la hora a los investigadores. Después no preguntó más, la bomba colocada por él en el salón del piso superior de La Bodeguita del Medio había detonado.

También otros mercenarios guatemaltecos intentaron participar en la cadena de actos terroristas. Dos de ellos colocaron una bomba el 19 de octubre de 1997 en el interior de un microbús de la empresa turística Transtur.

Otra bomba había sido sembrada por los mismos terroristas el 30 de octubre, en un expendido de comidas y bebidas ligeras en la Terminal No. 2 del Aeropuerto Internacional José Martí, de La Habana. Por las características del explosivo, las autoridades concluyeron que era similar a la ya encontrada.

Los testimonios de varios testigos permitieron identificar como autores de ambos hechos a los guatemaltecos Jorge Venancio Ruiz y Marlon Antonio González Estrada, autores del estallido de la bomba en el hotel Sol Palmeras.

Las conexiones entre estos terroristas y sus patrocinadores en Miami fueron documentadas. Los intentos de utilizar mercenarios centroamericanos no disminuyeron a pesar de la detención del salvadoreño Cruz León. El 4 de marzo de 1998 fueron detenidos los guatemaltecos Nader Kamal Musalam Barakat y María Elena González Meza, cuando pretendían realizar otros actos de terrorismo. El 20 de marzo fue detenido en el Aeropuerto Internacional José Martí el guatemalteco Jazid Iván Fernández Mendoza quien reconoció haber participado en el enmascaramiento de las bombas.

Los tres terroristas guatemaltecos confirmaron que la escalada de terror estaba financiada por los miembros de la Fundación Nacional Cubano-Americana Arnaldo Monzón Plasencia y Guillermo Novo Sampoll. Reconocieron al supuesto Ramón Medina, que en realidad era Posada Carriles, como el terrorista que operaba en Centroamérica para reclutar mercenarios.

El 10 de junio de 1998 el mercenario salvadoreño Otto René Rodríguez Llerena fue detenido cuando traía la indicación de demoler el Memorial Ernesto Che Guevara en Santa Clara y la Plaza de la Revolución, en La Habana.

Luego de 20 años, el organizador de esta escalada de terror, Luis Posada Carriles, vive impunemente en Miami, a la sombra del sistema que lo engendró.

*Investigador del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.

[1] «Causa conmoción en los Estados Unidos artículos publicados en el The New York Times sobre actividades terroristas contra Cuba», Granma, 17 de julio de 1998, p. 1.

 

#TodosMarchamos Una operación terrorista contra #Cuba

f0067767f0067765
ATENTADO CONTRA LA EMBAJADA DE CUBA EN LISBOA
Con este trabajo Granma inicia una serie de publicaciones relacionadas con los más violentos actos perpetrados contra Cuba, en ocasión de conmemorarse el próximo 6 de octubre el aniversario 40 del horrendo Crimen en Barbados y el Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado
Autor: José Luis Méndez Méndez* | jose@internet.cu
Autor: Pedro Etcheverry Vázquez* | internet@granma.cu
12 de septiembre de 2016 20:09:03
Atentado a la embajada de Cuba en Lisboa, Portugal. Foto: Archivo
El 22 de abril de 1976, alrededor de las cuatro y cuarenta de la tarde, cuando los niños de los funcionarios cubanos estaban a punto de regresar de la escuela, se produjo la explosión de una bomba de alto poder en el sexto piso de un edificio de apartamentos donde se encontraba la Embajada de Cuba en Lisboa, hecho en el que murieron los diplomáticos Adria­­na Corcho Calleja y Efrén Monteagudo Rodrí­guez, de 35 y 33 años de edad, respectivamente. El poderoso artefacto explosivo se encontraba dentro de un maletín, que había sido colocado en la escalera, junto a la puerta de uno de los apartamentos que ocupaba la sede, por un individuo que tocó y se retiró apresuradamente.
Adriana detectó la presencia de la carga ex­plosiva y, comprendiendo el peligro que se cernía sobre sus compañeros, los alertó. Acto seguido se lanzó a tomar las medidas de seguridad pertinentes, pero la sorprendió una te­rrible explosión que la mató en el acto y también ocasionó la muerte de Monteagudo Ro­dríguez. El funcionario Alberto Álvarez Al­fonso resultó herido. Los dos pisos donde se encontraba la representación cubana sufrieron grandes destrozos, y varios apartamentos de otros niveles también recibieron daños.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS
En octubre de 1975 Angola había sido invadida por el ejército racista sudafricano, fuerzas armadas zairotas y organizaciones contrarrevolucionarias de origen angolano, apoyadas por el Gobierno de los Estados Unidos, con el objetivo de impedir que el Movimiento Po­pu­lar para la Liberación de Angola y su principal líder Agostinho Neto, proclamaran la independencia de la nación.
Ante la compleja situación creada el MPLA solicitó la ayuda solidaria de Cuba, que no tar­dó en acudir en defensa del hermano pueblo angolano. A principios de noviembre, cuando los sudafricanos se encontraban a pocos kilómetros de Luanda por el sur y los zairotas junto con bandas terroristas del Frente Nacional pa­ra la Liberación de Angola se acercaban amenazadoramente a la capital por el norte, tropas especiales del Ministerio del In­terior y unidades regulares de las Fuerzas Ar­madas Revo­lucionarias entraron en combate junto a las Fuerzas Populares para la Libe­ra­ción de An­gola, obligando a los invasores a re­troceder en ambas direcciones. El 11 de no­viembre de 1975, en Luanda, durante un multitudinario acto en el que participaron miles de angolanos Agostinho Neto proclamó la independencia de la nación.

A los terroristas tampoco les importó poner en peligro la vida de los otros residentes en el inmueble saboteado. Foto: Archivo
SE ORGANIZA LA REPRESALIA
El 20 de enero de 1976 asumió funciones co­mo director de la Agencia Central de Inteli­gencia (CIA) George Herbert Walker Bush. Los grupos terroristas de origen cubano asentados en territorio estadounidense incrementaron su violento accionar con el visto bueno de la Casa Blanca, desatando una ola de actos terroristas contra oficinas comerciales y representaciones diplomáticas cubanas en América La­tina y Europa, que ocasionaron nuevas víctimas y cuantiosos daños materiales. Al mis­mo tiempo, otros grupos terroristas que actuaban al servicio de la dictadura militar del general Augusto Pinochet, fueron enviados por la Di­rección de Inteligencia Nacional de Chile a operar contra refugiados chilenos en el territorio europeo.
Posteriormente el connotado terrorista de origen cubano Luis Posada Carriles fue enviado a Chile para contactar con el neofascista italiano Stefano Delle Chiaie, de cuyo en­cue­n­­tro surgió la coordinación de atentados violentos contra miembros de la izquierda chi­le­na y otros objetivos potenciales en Eu­ro­­­pa. En ese momento, en Lisboa, Portugal, Frank Car­lucci[1] era el embajador de los Esta­dos Unidos.

LAS DENUNCIAS DE FIDEL
El 6 de junio de 1976 al referirse a estos grupos terroristas, el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó: «Incluso la propia CIA, que los amaestró y los instruyó, es muchas veces incapaz de controlarlos. Esto no quiere decir que la CIA no tenga responsabilidad con estos he­chos. La CIA es la CIA, y a veces simula no te­ner responsabilidades; y a veces, efectivamente, esos elementos actúan por su cuenta, pero nadie sabe cuándo la CIA los está utilizando. La CIA les enseñó a manejar los explosivos, la CIA les enseñó a manejar instrumentos de muerte, y hoy hasta la propia CIA y los organismos policiales de Estados Unidos son a veces incapaces de controlarlos».[2]
El 15 de octubre de 1976, en el discurso pronunciado en la Plaza de la Revolución, durante el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión civil cubano, saboteado unos días antes en pleno vuelo frente a las costas de Bar­bados, donde murieron las 73 personas que viajaban a bordo, Fidel denunció: «En los últimos meses el Gobierno de Estados Unidos, resentido por la contribución de Cuba a la de­rrota sufrida por los imperialistas y los racistas en África, junto a brutales amenazas de agresión, desató una serie de actividades terroristas contra Cuba. Esa campaña se ha venido intensificando por día y se ha dirigido, fundamentalmente, contra nuestras sedes diplomáticas y nuestras líneas aéreas».[3]

EL JUICIO CONTRA EL AUTOR MATERIAL
Algún tiempo después se conoció que los autores intelectuales del atentado contra la Em­bajada de Cuba en Lisboa eran antiguos colonos portugueses que habían sentido afectados sus intereses debido a la colaboración internacionalista prestada por los combatientes cubanos en defensa de la independencia de Angola, y que actuando en represalia, habían contratado a miembros de una red terrorista de extrema derecha que funcionaba clandestinamente en Portugal, con el objetivo de que hicieran estallar una bomba en la sede diplomática cubana.
El 15 de diciembre de 1977, Ramiro Mo­reira, autor material del atentado terrorista contra la Embajada cubana en Lisboa, que pertenecía al cuerpo de seguridad de un partido de derecha, compareció ante el Tribunal Mili­tar Territorial de Lisboa para responder por la realización de más de 60 operaciones te­rroris­tas en las que había participado.
La confirmación de la identidad de Moreira se produjo por las declaraciones formuladas ante ese tribunal por el diputado socialdemócrata a la Asamblea de la República Eduardo José Viera, quien admitió la verdadera identidad del acusado. Moreira, al igual que otro de los reos, se escudó en un precepto legal que le permitía no declarar en ningún proceso jurídico, y remitir a los jueces a su abogado defensor para que este realizara las aclaraciones correspondientes y respondiera cualquier pregunta.
En 1978, al final del juicio que duró ocho meses, una docena de acusados vinculados a estos hechos terroristas fueron absueltos, lo que tuvo cierta repercusión en los medios de difusión portugueses. En este proceso el exjefe de la Policía de Seguridad Pública, capitán Mota Pinto, fue acusado en la misma causa, señalándose como la persona que le indicaba a Moreira los lugares en que se debían colocar los artefactos explosivos. Moreira fue sancionado a 21 años de privación de libertad.

UNA ACUSACIÓN QUE CONTINÚA VIGENTE
El 23 de agosto de 1981, el abogado portugués Levi Baptista, representante legal de los fa­miliares de los dos funcionarios cubanos asesinados, acusó a la CIA de estar involucrada en el atentado dinamitero contra la Embajada de Cuba en Portugal. El conocido jurista declaró que sobre Ramiro Moreira recaían las mayores acusaciones, pero advirtió que aún permane­cían en libertad quienes lo habían mandado a cometer esos crímenes. Aquellas palabras continúan vigentes, y nadie sabe si algún día en­contrarán eco en la justicia. Tras un breve tiempo en prisión, Moreira logró evadirse y eludió la sanción huyendo hacia España. En 1991 fue indultado por el Gobierno de Mario Soares.
Los principales responsables de la detonación de la bomba que estalló en la Embajada de Cuba en Lisboa no tuvieron en cuenta que también habían puesto en peligro la vida de sus compatriotas, incluyendo ancianos, mujeres y niños residentes en el inmueble saboteado.
Ante tales crímenes el pueblo cubano siempre ha respondido con nuevas fuerzas para de­fender sus conquistas. Hoy, al cabo de cuatro décadas de aquel hecho, las nuevas generaciones recuerdan con profunda admiración a Adriana y Efrén, y esa manifestación de respeto hacia los caídos es, precisamente, uno de los factores que hacen invencible a un pueblo que se mantiene fiel a su historia.

* Investigadores del Centro de Investigaciones Histó­ricas de la Seguridad del Estado
[1] En 1978 Frank Carlucci fue designado subdirector de la CIA y en 1987 fue asesor de Seguridad del presidente Ronald Reagan.
[2] Acto central conmemorativo del XV Aniversario del Ministerio del Interior; teatro Karl Marx, La Ha­ba­na, Ediciones OR, Ene-Mar/76: p. 36.
[3] Discurso pronunciado por el Comandante en Je­fe Fidel Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Cen­tral del Partido Comunista de Cuba y Primer Mi­nistro del Gobierno Revolucionario, en el acto de despedida de duelo de las víctimas del avión de Cubana destruido en pleno vuelo el 6 de octubre, efectuado en la Plaza de la Revolución el 15 de octubre de 1976, “Año del XX aniversario del Granma”, periódico Gran­ma, 16 de octubre de 1976.

#TodosMarchamos Solidaridad contra el bloqueo y el terrorismo

La muestra fotográfica Solida­ridad vs. Bloqueo capta las masivas acciones desarrolladas por amigos solidarios del mundo para apoyar la Revolución Cubana en los proyectos de desafíos como la Caravana de Pastores por la Paz
Autor: Nuria Barbosa León | internet@granma.cu
12 de septiembre de 2016 23:09:09
La apertura de la muestra fotográfica Solida­ridad vs. Bloqueo constituyó una clara evidencia para recordar el injusto encarcelamiento sufrido por Los Cinco héroes, apresados el 12 de septiembre de 1998 y liberados por la voz unánime de quienes exigieron su libertad por más de una década en Cuba y el mundo.
Las fotos, exhibidas en la sede habanera del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), captan las masivas acciones desarrolladas por amigos solidarios del mundo para apoyar la Revolución Cubana en los proyectos de desafíos como la Caravana de Pastores por la Paz, y las brigadas Venceremos y Juan Ríus Rivera, integradas por ciudadanos estadounidenses y de Puerto Rico que reclaman su pleno derecho de viajar a Cuba sin pedir licencias al Departamento del Tesoro.
La actividad está enmarcada en la jornada Tenemos Memoria. Solidaridad contra el Blo­queo y el Terrorismo, iniciada el 4 de septiembre en recordación al joven italiano Fabio di Celmo, asesinado por una bomba mercenaria en el hotel capitalino Copacabana, y concluirá el 27 de octubre con los resultados de las votaciones en la ONU para condenar el criminal bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos.
Al inaugurar la muestra, la presidenta del ICAP, Kenia Serrano Puig enfatizó que jamás olvidaremos a las víctimas del terrorismo.
«Lo que salvará a la justicia es la solidaridad», aseguró la diputada y convocó a realizar acciones el próximo 17 de septiembre para cumplir con los acuerdos de la Cumbre de los Pueblos, celebrada en la Ciudad de Panamá en abril del 2015, en la cual se convenió tomar el día 17 de cada mes para luchar contra el bloqueo y por la soberanía, la justicia y la emancipación social.
En las localidades cubanas se efectúan au­diencias públicas cederistas para reflexionar acerca de las estrategias estadounidenses que proclaman una normalización de relaciones diplomáticas sin poner fin al bloqueo y manteniendo la ilegal base naval en Guantánamo, donde radica una cárcel, temas necesarios a solucionar si se quiere un acercamiento real entre ambos países.
Quizás también le interese: f0067785

Este es un espacio de intercambio y reflexión, para demostrar la valía de un pueblo que se enfrenta al Imperio más poderoso del planeta con la seguridad absoluta en la Victoria porque le asiste la razón. Esas son las Razones de Cuba