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Creyentes cubanos defienden la unidad

 “Juntos podremos vencer los desafíos, por el bien de la comunidad, de la Patria, del mundo”, afirmó el Honorable Canónigo, Reverendo Pablo Odén Marichall, quien intervino éste sábado en un encuentro de la Plataforma Interreligiosa Cubana, en La Habana.

Creyentes de las religiones establecidas en la Isla, asociaciones fraternales e instituciones religiosas; así como personas guiadas por la fe asistieron al intercambio en la sede de la Catedral Episcopal Santísima Trinidad para procurar la unidad y el amor fraternal entre todos los seres humanos.

Asuntos como el aporte de la mujer a la sociedad, desde la visión de la Pastora Rosa Maday García García, hasta la mirada a los derechos humanos y sus garantías en la Constitución cubana, disertación a cargo del Profesor de Derecho Constitucional de la Facultad de Derecho, de la Universidad de La Habana, Dr. Yuri Pérez Martínez, aportaron más razones para mantener el diálogo interreligioso en un país donde existe una rica diversidad cultural.

En el Artículo 57 de la Carta Magna que será sometida a referéndum el próximo 24 de febrero se indica que “toda persona tiene derecho a profesar o no creencias religiosas, a cambiarlas y a practicar la religión de su preferencia, con el debido respeto a las demás y de conformidad con la Ley”.

practicar la religión de su preferencia, con el debido respeto a las demás y de conformidad con la Ley”.

 

 

La Plataforma Interreligiosa Cubana reconoce que las diferentes fes, las religiones, las familias, las comunidades y la Patria juegan un papel insustituible en la creación de un mundo de paz, por lo que profundiza en la convivencia solidaria y respetuosa entre las religiones.

Fuente  Radio Rebelde

¿Por qué en Cuba hay un partido único?

Acto en la Clausura del 2do. Congreso del PCC
Acto en la Clausura del 2do. Congreso del PCC Foto: Archivo de Granma

El pluripartidismo es el gran instrumento del imperialismo para mantener a las sociedades fragmentadas, divididas en mil pedazos; convierte a las sociedades en sociedades impotentes para resolver los problemas y defender sus intereses.

Un país fragmentado en diez pedazos es el país perfecto para dominarlo, para sojuzgarlo, porque no hay una voluntad de la nación, ya que la voluntad de la nación se divide en muchos fragmentos, el esfuerzo de la nación se divide en muchos fragmentos, las inteligencias todas se dividen, y lo que tiene es una pugna constante e interminable entre los fragmentos de la sociedad.

Un país del Tercer Mundo no se puede dar ese lujo. Realmente se lo dan muchos, claro que hace rato que se lo vienen dando, y hace tiempo que gran parte de ellos están subyugados y dominados.

Claro que en una sociedad que tenga que enfrentar los problemas del subdesarrollo y tenga que desarrollarse en las condiciones tan difíciles que resulta desarrollarse en el mundo de hoy, es esencial la unidad. (…)

(…) De modo que tengo la más profunda convicción de que la existencia de un partido es y debe ser, en muy largo periodo histórico que nadie puede predecir hasta cuándo, la forma de organización política de nuestra sociedad. (…)

(Tomado del discurso en la clausura del X Periodo Ordinario de Sesiones de la Tercera Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular)

Trabajadores en la Habana reafirman respaldo incondicional a la Revolucion Cubana .

Un multitudinario acto de respaldo incondicional a la Revolucion Cubana se efectuo en la Colina Lenin del municipio capitalino de Regla, en lo que fue la celebracion provincial por el Primero de Mayo en la capital el primero que se realiza en el pais y a su vez preludio de la fiesta de todos los trabajadores que se celebra en esa fecha.
Los integrantes del Buró Político del Comite Central del Partido Comunista de Cuba Mercedes López Acea, primera secretaria del Partido en la Habana , y Ulises Guilarte de Nacimiento, secretario general de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), presidieron el acto, al que asistieron trabajadores de todos los 15 municipios capitalinos.
Luis Castanedo Smith, secretario general de la CTC en la provincia, tuvo a su cargo las palabras centrales, en las que ratificó el compromiso del pueblo capitalino con la Revolución, a pocas horas de la constitución de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular y la elección de la nueva presidencia del Consejo de Estado.

Una sola Revolución, un solo Partido, un Comandante en Jefe

 

 

En el local donde hoy radica la capitalina sala teatro Hubert de Blanck se produjo el 16 de agosto de 1925 un hecho que devendría trascendental para la historia patria: dieciocho hombres, entre delegados e invitados, dieron inicio a un congreso en el que quedó constituido el Primer Partido Comunista de Cuba. El veterano Carlos Baliño, fundador con José Martí del Partido Revolucionario Cubano, y el joven Julio Antonio Mella, simbolizaron la continuidad histórica del empeño por llevar adelante una sola revolución: la inconclusa iniciada en el siglo XIX por la independencia nacional a la que se sumó en el siglo XX el empeño por conquistar la emancipación social.

Inmediatamente la recién nacida organización fue objeto de la más brutal represión por parte del Gobierno oligárquico y proimperialista de Gerardo Machado, quien desató un proceso judicial contra los comunistas, causante del encarcelamiento de algunos y la deportación de otros, como sucedió con el electo primer secretario general del Partido, el maestro José Miguel Pérez. Similar suerte corrieron líderes obreros y personalidades progresistas y democráticas.

Durante décadas ser comunista atraía el odio de las clases dominantes y del imperialismo, significaba exponerse a la difamación y a las persecuciones, a la expulsión del trabajo, la cárcel, las torturas y a la muerte. Sin embargo, aquellos militantes se ganaron el respeto y la admiración de los humildes, que vieron en ellos a sus resueltos defensores, como ocurrió con Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias, José María Pérez y tantos otros.

Sin embargo, ese Partido no podía ser el protagonista de la nueva Revolución necesaria, su conducción la tuvieron que asumir otros hombres que se habían acercado al pensamiento marxista- leninista, nuevos comunistas, como los calificó Fidel, porque no eran conocidos como tales y no tuvieron que padecer en el seno de aquella sociedad llena de prejuicios y de represión el terrible aislamiento y la exclusión que padecían los abnegados combatientes del Primer Partido Comunista, que ya por entonces se denominaba Partido Socialista Popular (PSP).

En el curso de la lucha insurreccional, encabezada por Fidel, se produjo un acercamiento entre las organizaciones que se sumaron decididamente a ella, y después de la victoria las direcciones del Movimiento 26 de Julio, el PSP y el Directorio Revolucionario, acordaron disolverse e integrarse en una sola.

Blas Roca, quien había dirigido el Partido durante más de dos décadas, afirmó que cuando le correspondió entregarle su dirección a Fidel “él ya era el líder indiscutible de la Revolución y del pueblo. Su acción en el Moncada, su autodefensa en el juicio, su viaje en el Granma para iniciar la guerra de liberación, le habían dado un lugar en la historia. No era entonces yo el que le entregaba la dirección a Fidel. Fui un simple portador de lo que ya la historia le había entregado”.

Surgió más tarde el denominado Partido Unido de la Revolución Socialista, un gran paso de avance, pero la organización debía proponerse metas superiores y lo destacó en el acto de presentación del Comité Central, el 3 de octubre de 1965: era necesario que dijera “no lo que fuimos ayer, sino lo que somos hoy y lo que seremos mañana”.

Y se produjo entonces un momento muy emotivo cuando el jefe de la Revolución comenzó a pedir propuestas a los asistentes para denominarlo. Varios sugirieron: ¡Partido Comunista de Cuba!, y Fidel afirmó: “¡Ese es el nombre!”

En numerosas oportunidades se refirió a su importancia y trascendencia. Vale recordar por su vigencia la forma en que lo definió en el Primer Congreso: “El Partido lo resume todo. En él se sintetizan los sueños de todos los revolucionarios a lo largo de nuestra historia; en él se concretan las ideas, los principios y la fuerza de la Revolución, en él desaparecen nuestros individualismos y aprendemos a pensar en términos de colectividad; él es nuestro educador, nuestro maestro, maestro guía y nuestra conciencia vigilante, cuando nosotros mismos no somos capaces de ver nuestros errores, nuestros defectos y nuestras limitaciones; en él nos sumamos todos y entre todos hacemos de cada uno de nosotros un soldado espartano de la más justa de las causas y de todos juntos un gigante invencible”.

Y agregó: “El Partido es hoy el alma de la Revolución Cubana”. Cuando aun no se había producido la desaparición física del Comandante en Jefe, Raúl destacó otra gran misión del Partido que cobra especial trascendencia en estos tiempos, al señalar que únicamente el Partido Comunista puede ser el digno heredero de la confianza depositada por el pueblo en su líder.

En el Partido y en cada uno de sus militantes descansa por tanto la responsabilidad de llevar adelante el legado de quien fue su primer secretario y el único Comandante en Jefe de la Revolución cubana, y de garantizar esa marcha indetenible del pueblo de la que habló Fidel en su última intervención pública en el VII Congreso.

Denuncian pretensión de EE.UU. de quebrantar unidad de los cubanos

Publicado el Jueves, 05 Mayo 2016 Logo ANAP
Escrito por PL

La Habana, 5 may (PL) La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP) denunció que el objetivo de recientes medidas del gobierno de Estados Unidos relacionadas con el comercio es influir sobre el campesinado cubano y separarlo del Estado.

Una declaración difundida hoy aquí insiste en que si el gobierno de estadounidense quiere de verdad contribuir al bienestar de los cubanos, lo que debe hacer es levantar definitivamente el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto desde hace más de 50 años, que es el principal obstáculo para el desarrollo de este país.

Prensa Latina transmite a continuación el texto íntegro del citado documento:

DECLARACIÓN DEL BURÓ NACIONAL DE LA ANAP SOBRE MEDIDA DEL GOBIERNO DE EE.UU.

El pasado 22 de abril, el Departamento de Estado anunció la decisión de incluir el café en la lista de productos cubanos producidos por el sector no estatal, que se permitiría sean importados en ese país. Con esta acción se daba continuidad a una medida adoptada por el gobierno de los Estados Unidos en febrero de 2015, autorizando exportaciones cubanas muy limitadas, que excluyeron todos los bienes y servicios producidos por empresas estatales.

Llama la atención que en su anuncio, el Departamento de Estado aclaró que para ello “los empresarios cubanos tienen que demostrar su independencia del Estado” y señaló que esta es otra medida pensada con el fin de “apoyar la capacidad del pueblo cubano para lograr un mayor control de sus propias vidas y determinar el futuro de su país”.

Lo que no dijo el Departamento de Estado es que por el hecho de haber desprovisto unilateralmente a Cuba – después de decretado el bloqueo– del tratamiento de nación más favorecida, que por derecho nos corresponde como Estado Fundador de la Organización Mundial del Comercio, cualquier producto cubano que se quiera exportar a los Estados Unidos tiene que pagar las más altas tarifas aduanales, lo cual hace prácticamente imposible su importación en ese país.

También ignora que la Ley de Reforma Agraria, promulgada tras al triunfo de la Revolución en 1959, hizo dueñas de las tierras a más de 200 mil familias campesinas, y que el Estado cubano ha implementado desde entonces un programa para el desarrollo productivo, económico y social del campesinado de nuestro país y ha garantizado la asistencia a la producción, el acceso al crédito, mercado seguro para sus productos y otros beneficios sociales.

Nadie puede pensar que un pequeño productor agrícola puede exportar directamente a los Estados Unidos. Para que esto sea posible tienen que participar empresas cubanas de comercio exterior y tienen que producirse transacciones financieras en dólares, que hasta ahora no se han podido concretar.

Estamos conscientes de que el objetivo que persigue este tipo de medidas es influir sobre el campesinado cubano y separarlo de nuestro Estado.

Los pequeños agricultores cubanos no le tememos a los cambios, siempre que sean impulsados por nosotros mismos. Por esa poderosa razón, la pretensión permanente del gobierno de los Estados Unidos de quebrantar la unidad del pueblo de Cuba no puede permitirse, porque destruiría un proceso revolucionario que nos ha brindado democracia participativa, libertad, soberanía e independencia.

Los campesinos cubanos somos miembros de la sociedad civil socialista y existimos como parte del Estado y no en contraposición a este, que representa el poder del pueblo. Junto a los obreros y a todo nuestro pueblo, nos enfrentamos al objetivo de la política imperialista, de promover la división y la desintegración de la sociedad cubana, que es lo que se pretende con una medida como la anunciada recientemente.

Si el gobierno de los Estados Unidos quiere realmente contribuir al bienestar de los cubanos, lo que tiene que hacer es levantar definitivamente el bloqueo económico, comercial y financiero, impuesto desde hace más de 50 años, que es el principal obstáculo para el desarrollo de Cuba.

Los campesinos cubanos ratificamos la fidelidad a nuestro Estado revolucionario frente a todos los riesgos y desafíos, y continuaremos construyendo un socialismo próspero y sostenible, con todos y para el bien de todos, con el compromiso patriótico de seguir produciendo para el pueblo.

Buró Nacional de la ANAP