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Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, el decoro de muchos hombres.

Publicado en febrero 28, 2016 por Raúl Antonio Capote en Cuba, Especiales /
Por: Raúl Antonio Capote
Por cada indigno hay mil dignos dijo Martí y un día como hoy dos cubanos, de esos que llevan en sí el decoro de muchos hombres, mostraban su verdadero rostro ante el pueblo y denunciaban a los enemigos histórico de la patria.
La televisión cubana comenzaba en el 2011 una serie de denuncias de los planes del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, donde agentes de los Órganos de la Seguridad del Estado, especialistas del Ministerio del Interior y de otros organismos e instituciones cubanas mostrarían con pruebas contundentes, la realidad de la infame guerra sucia contra nuestro país.

Carlos Serpa Maceira (Emilio) un hombre sencillo, de pueblo, siempre inquieto, habilidoso, un pequeño huracán, aunque como el mismo dice, a los hombres no se les mide por su estatura sino por el tamaño de su corazón y pone de ejemplo a los vietnamitas, pequeños de tamaño, pero grandes en valor y dignidad; no había enemigo de la Revolución que se ocultara de su sagaz mirada, no conoció hora, ni minuto de descanso, no despreció cansancio, ni se amilanó ante el peligro, dentro de las filas de los contrarrevolucionarios brindo servicio a su pueblo y le protegió.
La denuncia de Emilio nos permitió confirmar quienes son las mercenarias vestidas de blanco, cuanta ignominia manchaba el alvo color de sus disfraces, quiénes eran sus dueños, quién pagaba el circo del engaño. Nuestro Enemigo de siempre, maestro de la mascarada, timador profesional quería y quiere colgar del cinto donde penden tantas cabezas estafadas, tanta mente engañada, una más, personas como Emilio se lo impidieron y se lo impiden cada día.
En ese mismo programa de televisión de la serie Las Razones de Cuba, sería conocido un hombre de carácter afable, bromista, valiente hasta lo imposible, su rostro no puede ocultar la huella de sufrimientos acumulados, dolores sumados uno sobre otro, sacrificios que no pudieron quebrar su alma de revolucionario a toda prueba, Moisés Rodríguez Quesada (Vladimir), 27 años sirvió a la patria dentro de las filas de la contrarrevolución, cumplió misiones complejas, fue “hombre de confianza” de los yanquis, estuvo cerca de los más connotados líderes mercenarios.
Ambos, han continuado en batalla, en estos cinco años no han dejado de luchar junto a su gente, a su pueblo, Emilio fue Delegado del Poder Popular en su circunscripción, Moisés es Delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular en La Habana, combaten, participan, dan charlas, imparten conferencias, se reúnen y debaten con los más jóvenes, sin descanso, sin detenerse, con un espíritu y una entrega tan o más grande que cuando eran agentes de la Seguridad. No viven de glorias pasadas, no tienen privilegios, el orgullo mayor de los dos es saber que fueron y son dignos hijos de Cuba. Soldados de la Revolución.
No quería dejar que este día pasara como uno más, sin rendir homenaje a mis compañeros, lo que escribo no es alabanza vana, es sincera admiración, cariño de compañero, así que les pido a ustedes, los que siguen este blog, que disculpen cualquier adjetivo demás o de menos al escribir sobre personas que me son muy cercanas, no es vanidad lo que quiero en este post, es un estrechón de manos para ellos dos y para todos los que combaten desde el silencio, los que nunca saldrán en la televisión, lo que no tendrán la oportunidad de mostrar su rostro al enemigo y retarles, a todos aquellos, que, cómo dijo Fidel, (FIDEL, con mayúsculas y no Castro o los Castro como dicen los enemigos de la Revolución en su intento por separar el amor y fidelidad de su pueblo al nombre, al símbolo) Fidel como le decimos los cubanos patriotas, como dijo Fidel esos hombres y mujeres hacen el más grande sacrificio que un ser humano pueda hacer, el sacrificio aparente de su honor y que en Cuba son miles, cientos de miles, millones dispuestos a morir antes que se esclavos y que viven la convicción de que Cuba no será colonia nunca más, de nadie.
No importa que el dinero deslumbre a algunos, que personas de alma débil y quebradiza apuesten por regresar al pasado, no importa que existan personas con espíritu de cipayos, esclavos por vocación, no importa que adultos con cabeza de chorlito se crean el cuento de las telenovelas y las series de televisión del enemigo, como los ratones del cuento marchan tras el sonido de la flauta camino al abismo, no importa que algunos de mente colonizada adoren vivir bajo la férula de las barras y las estrellas, nuestro compromiso es luchar y vencer, por nuestros hijos, por nuestros nietos, no tendremos quizás fortuna que legarles, no tendremos quizás, aunque luchamos por lograrlo, la prosperidad que para ellos aspiramos, pero sí queremos entregarles la espada invicta de Baraguá, la riqueza de nuestro idioma y nuestras costumbres, la herencia de un pueblo que no sabe vivir de rodillas.
Gracias Emilio y Vladimir, gracias hermanos, que tengan un feliz domingo junto a las personas que aman. Un abrazo a todos.agentes-cubanos-uh

Carlos Serpa y Moisés Rodríguez, el decoro de muchos hombres

agentes-cubanos-uhCarlos Serpa y Moisés Rodríguez, el decoro de muchos hombres

Publicado en febrero 28, 2016 por Raúl Antonio Capote

Por cada indigno hay mil dignos dijo Martí y un día como hoy dos cubanos, de esos que llevan en sí el decoro de muchos hombres, mostraban su verdadero rostro ante el pueblo y denunciaban a los enemigos histórico de la patria.
La televisión cubana comenzaba en el 2011 una serie de denuncias de los planes del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, donde agentes de los Órganos de la Seguridad del Estado, especialistas del Ministerio del Interior y de otros organismos e instituciones cubanas mostrarían con pruebas contundentes, la realidad de la infame guerra sucia contra nuestro país.

Carlos Serpa Maceira (Emilio) un hombre sencillo, de pueblo, siempre inquieto, habilidoso, un pequeño huracán, aunque como el mismo dice, a los hombres no se les mide por su estatura sino por el tamaño de su corazón y pone de ejemplo a los vietnamitas, pequeños de tamaño, pero grandes en valor y dignidad; no había enemigo de la Revolución que se ocultara de su sagaz mirada, no conoció hora, ni minuto de descanso, no despreció cansancio, ni se amilanó ante el peligro, dentro de las filas de los contrarrevolucionarios brindo servicio a su pueblo y le protegió.
La denuncia de Emilio nos permitió confirmar quienes son las mercenarias vestidas de blanco, cuanta ignominia manchaba el alvo color de sus disfraces, quiénes eran su dueños, quién pagaba el circo del engaño. Nuestro Enemigo de siempre, maestro de la mascarada, timador profesional quería y quiere colgar del cinto donde penden tantas cabezas estafadas, tanta mente engañada, una más, personas como Emilio se lo impidieron y se lo impiden cada día.
En ese mismo programa de televisón de la serie Las Razones de Cuba, sería conocido un hombre de carácter afable, bromista, valiente hasta lo imposible, su rostro no puede ocultar la huella de sufrimientos acumulados, dolores sumados uno sobre otro, sacrificios que no pudieron quebrar su alma de revolucionario a toda prueba, Moisés Rodríguez Quesada (Vladimir), 27 años sirvió a la patria dentro de las filas de la contrarrevolución, cumplió misiones complejas, fue “hombre de confianza” de los yanquis, estuvo cerca de los más connotados líderes mercenarios.
Ambos, han continuado en batalla, en estos cinco años no han dejado de luchar junto a su gente, a su pueblo, Emilio fue Delegado del Poder Popular en su circunscripción, Mosiés es Delegado a la Asamblea Provincial del Poder Popular en La Habana, combaten, participan, dan charlas, imparten conferencias, se reunen y debaten con los más jóvenes, sin descanso, sin detenerse, con un espiritu y una entrega tan o más grande que cuando eran agentes de la Seguridad. No viven de glorias pasadas, no tienen privilegios, el orgullo mayor de los dos es saber que fueron y son dignos hijos de Cuba. Soldados de la Revolución.
No quería dejar que este día pasara como uno más, sin rendir homenaje a mis compañeros, lo que escribo no es alabanza vana, es sincera admiración, cariño de compañero, así que les pido a ustedes, los que siguen este blog, que diculpen cualquier adjetivo demás o de menos al escribir sobre personas que me son muy cercanas, no es vanidad lo que quiero en este post, es un estrechón de manos para ellos dos y para todos los que combaten desde el silencio, los que nunca saldrán en la televisión, lo que no tendran la oportunidad de mostrar su rostro al enemigo y retarles, a todos aquellos, que, cómo dijo Fidel, (FIDEL, con mayúsculas y no Castro o los Castro como dicen los enemigos de la Revolución en su intento por separar el amor y fidelidad de su pueblo al nombre, al símbolo) Fidel como le decimos los cubanos patriotas, como dijo Fidel esos hombres y mujeres hacen el más grande sacrificio que un ser humano pueda hacer, el sacrificio aparente de su honor y que en Cuba son miles, cientos de miles, millones dispuestos a morir antes que se esclavos y que viven la convicción de que Cuba no será colonia nunca más, de nadie.
No importa que el dinero deslumbre a algunos, que personas de alma débil y quebradiza apuesten por regresar al pasado, no importa que existan personas con espíritu de cipayos, esclavos por vocación, no importa que adultos con cabeza de chorlito se crean el cuento de las telenovelas y las series de televisión del enemigo, como los ratones del cuento marchan tras el sonido de la flauta camino al abismo, no importa que algunos de mente colonizada añoren vivir bajo la férula de las barras y las estrellas, nuestro compromiso es luchar y vencer, por nuestros hijos, por nuestro nietos, no tendrémos quizás fortuna que legarles, no tendrémos quizas, aunque luchamos por lograrlo, la properidad que para ellos aspiramos, pero queremos entregarles la espada invicta de Baraguá, la riqueza de nuestro idioma y nuestras costumbres, la herencia de un pueblo que no sabe vivir de rodillas.
Gracias Emilio y Vladimir, gracias hermanos, que tengan un feliz domingo junto a las personas que aman. Un abrazo a todos.

Seguimos en combate junto a Fidel y Raul esas nuestras Razones que son las razones de Cuba · El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyler y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Moisés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la Revolución El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyker y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Mosiés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la RevoluciónFoto de Raúl Capote Fernández.

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· El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyler y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Moisés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la Revolución
El 26 de febrero del 2011 dos cubanos humildes, dignos hijos de su pueblo, denunciaron a través de la televisión cubana en el programa Las Razones de Cuba las actividades de elementos pagados, organizados y alentados por el Gobierno de los Estados Unidos contra la Revolución, ambos durante años penetraron las filas de la contrarrevolución interna y con su trabajo abnegado detuvieron los planes de la CIA para derrocar el poder del pueblo y restaurar a la crápula anexionista, cobarde y rastrera que sueña con imponer de nuevo en Cuba su imperio de la desigualdad, la pobreza, el servilismo al yanqui, que sueña con la Cuba de los 50 la de la mafia y los asesinatos, la de los desalojos de campesinos, el hambre crónica, el desempleo y la prostitución, la Cuba aquella donde mandaba el asesino más grande de la historia de Cuba, solo comparable a Valeriano Weyker y Nicolau, Fulgencio Batista, ladrón, mafioso, capo de capi y servil cipayo del Imperio yanqui. Pero hoy, hombres como Carlos Serpa y Moisés, suman miles, cientos de miles, millones, dispuestos a dar su vida por la Revolución Foto de Raúl Capote Fernández.

El primer abrazo de cuatro hermanos

Agentes Emilio Vladimir Robi y Raul de izquierda a derechaAgentes Robin Emilio Vladimir Raul de izquierda a derecha

De izquierda a derecha los agentes de la seguridad cubana Emilio, Vladimir, Robin y Raúl.

por JORGE LEGAÑOA ALONSO
Entraron al salón caminando con la sencillez con la que cualquier cubano lo haría. Ni siquiera el sonado aplauso que le regalaron los jóvenes a manera de bienvenida los hizo cambiar de actitud. En las últimas semanas han sido muchos los abrazos, las palmadas de orgullo en el hombro y el cariño de cuanto cubano ha tenido cerca a los agentes de la seguridad cubana Emilio, Vladimir, Raúl y Robin.
Hasta hace apenas unos días estos hombres escondían su alma de patriotas para desenmascarar los planes del gobierno norteamericano contra Cuba; y hasta miraban con nostalgia, en cualquier calle o parque, cómo los jóvenes llevaban camisetas exigiendo la Libertad para Los Cinco.
Hoy Vladimir y Emilio llevan en su pecho las imágenes de quienes desde las cárceles norteamericanas son orgullo: Los Cinco antiterroristas cubanos.
Emilio, periodista al fin, no deja por un segundo de reparar en los detalles: la singularidad de esta jornada es que por vez primera los cuatro coinciden para hablar en público. Ante ellos un mar de jóvenes acapara su atención con numerosas preguntas. Quieren detalles y anécdotas de los años infiltrados para defender al pueblo cubano.
No presumen lo que son: Héroes. La palabra más evocada y la que mejor define sus actos es sacrificio. Dejaron mucho a un lado, para desde la sombra, hacer de cada amanecer de los cubanos un día de tranquilidad.
Dalexis González Madruga, el agente Raúl, agarra el micrófono. Habla con la informalidad de la juventud. Narra cómo fue sometido una y otra vez por el enemigo a comprobaciones para reafirmar que era el hombre indicado para llevar a cabo la misión de distribuir ilegalmente servicios satelitales de internet en Cuba.
Dalexis saca de un bolsillo un pequeño frasco. Guarda con celo este regalo: la punta del Cable de Fibra Óptica que enlaza a Cuba con Venezuela y Jamaica, símbolo de cuanto hace su gobierno por el desarrollo tecnológico de la Isla.
Carlos Manuel Serpa Maceira, el agente Emilio, narra como por más de 10 años no pudo hablar con su madre y algunos familiares que no lo aceptaban por sus actividades contrarrevolucionarias; o cómo su hija lloró el día en que por indicaciones de la Seguridad, tuvo que sacar de su casa un cuadro de Fidel en su última visita al Presidio Modelo en la Isla de la Juventud.
Moisés Rodríguez Quesada, el agente Vladimir, habló de cómo se infiltró en un grupúsculo contrarrevolucionario con apenas 21 años y por más de dos décadas defendió nuestros ideales desde el anonimato y de cómo su hijo de apenas 9 años leyó para Radio Martí un comunicado y termino diciendo: reportó para ustedes el Pionero cubano….
El padre de Frank Carlos Vázquez, el agente Robin, es “rojo rojito” y aquella denuncia de Fidel en el 2000 sobre las actividades contrarrevolucionarias en el sector de la cultura fueron duras para la familia. El padre de Frank Carlos sentía que la gente lo miraba distinto en la calle por las actividades de su hijo, pero algo le decía que eso no podía ser cierto.
Para Carlos Serpa uno de los momentos más difíciles fue ver desde la sede la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana las primeras imágenes de Fidel tras su rehabilitación y tener que contener las lágrimas de emoción y refugiarse en una frase a lo interno que le diera fuerzas: “Ahí está el jefe, firme”.
Moisés Rodríguez Quesada, Vladimir; Carlos Serpa Maseira, Emilio; Frank Carlos Vázquez, Robin; Dalexis González Madruga, Raúl, ya no esconden la felicidad de vivir y defender la Revolución Cubana. Se despiden de los jóvenes. Se oyen VIVAS a Fidel, Raúl, la Revolución, y clamores de Libertad por Los Cinco.
Vladimir, Emilio, Raúl y Robin no dejan pasar la oportunidad para en un abrazo de hermanos, el primero, dejar constancia con una foto de los cuatro, en compañía de las imágenes más queridas: Fidel y Raúl.

Junto a Fidel y Raúl
PUBLICADO POR JORGE LEGAÑOA ALONSO